jueves, 30 de enero de 2014

LAS TERTULIAS DEL CAFE VIENA

            
               Voy a referirme a los grupos que a través del arte y la literatura armaron sus tertulias en los cafés, talleres de pintores y casas particulares en la Lima bohemia del decenio de 1960 y 1970.
               Creo que el más influyente en la década de 1970 fue el Café Viena, en la calle Ocoña, cerca del Cine San Martín, en cuya misma vereda quedaba el IAC (Instituto de Arte Contemporáneo), en donde exhibían sus cuadros los mejores pintores del Perú, quienes en su mayoría eran profesores de la Escuela de Bellas Artes, dirigida por Juan Manuel Ugarte Eléspuru. (Es bueno aclarar que hubo algunas buenas discriminaciones en el IAC.)
              El Café Viena se llenaba entre las doce y las tres de la tarde, y en las noches desde las siete hasta que daban las diez o las doce. Allí estaba Sebastián Salazar Bondy, quien era director del IAC y crítico literario de La Prensa. Otros asistían al café. La crítica de pintura la hacía en el mismo diario Fernando de la Presa, mientras que para El Comercio la crítica de teatro, literatura y pintura la hacía Edgardo Pérez Luna. En el Café Viena se hablaba de las diferentes corrientes pictóricas que invadían el mapa de América: el abstraccionismo, la abstracto-fuguración, los aletazos del informalismo, lo que quedaba del cubismo. La crítica para la revista Oiga la hizo durante un buen tiempo Guillermo Daly Romero, con esa cultura tan sólida que demostraba en cada una de sus conversaciones y escritos: en la revista Caretas, corrían al alimón Reinaldo Naranjo e Ismael Pinto a través de una página titulada Cuidado con la pintura. Es cierto que don José Flores Aráoz, que dirigía la revista Cultura Peruana, era con frecuencia tema de conversación por los artículos que allí aparecían y siempre se recordaba el famoso empeño que había puesto en esas páginas, Raúl María Pereira en contra del indigenismo. Valgan verdades, la escuela fundada por Sabogal jamás fue tomada en cuenta por las personas que tenían en sus manos la “cultura oficial del Perú”, excepto Juan Ríos y el doctor Juan Francisco Valega “Máximo Fortis”, que escribía de tanto en tanto en la página editorial de El Comercio.
              El Café Viena era también lugar de tertulia de pintores como Alfredo Ruiz Rosas, Miguel Ángel Cuadros, Ricardo Sánchez, Carlos Quíspez Asín (compañero de clase en la Escuela de San Fernando (Madrid) nada menos que de Salvador Dalí), Alberto Dávila, Sabino Springett, Antonio Caso, Fernando de Szyszlo y de jóvenes pintores de entonces: Enrique Galdos Rivas, José Milner Cajahuaringa, Leslie Lee (quien fue, años después, director del IAC), Jesús Ruiz Durand, Carlos y Jaime Dávila, Jorge Bernuy (que ya se interesaba por la crítica, cuando era pintor y que luego pudo perfeccionarse en París). Así fue, pintores, críticos, actores, directores de escena, poetas, animadores culturales eran contertulios del café. Allí escuché algunas páginas de Lima la horrible, cuando Sebastián decidió ser ensayista de la ciudad; allí Carlos Aitor Castillo diseñaba los primeros trazos del escenario y de sus decorados para las obras que pondría Ofelia, su mujer, que era actriz. Inmediatamente se diseñaba el programa con un trazo rápido de José Bracamonte Vera. Discutían a voz en cuello, mientras en otra mesa cuchicheaban el programa de los conciertos de invierno Luis Antonio Meza, con la gente del conservatorio.
              En el Café Viena se esbozaron catálogos para muchas exhibiciones, se escribieron muchos prólogos y presentaciones para exposiciones y cuentos, como la de Sebastián (nuevamente), al libro de cuentos Ñahuin de ese gran prosista que fue Eleodoro Vargas Vicuña. Se leían en voz alta, pero sólo para los contertulios de la mesa, las notas periodísticas que saldrían al día siguiente en algún diario.
              A comienzos del decenio de 1970 llegó de Argentina Elida Román, quien, con el transcurrir del tiempo, sería crítica de pintura y a mediados de la década pasó a ser directora del Instituto de Arte Contemporáneo, cuando Leslie Lee viajó a Londres con una beca del Gobierno británico.
              Se sentaban a la mesa de artistas y pintores: Alberto Bonilla, entonces director de la Agencia ANSA y, luego, uno de los más calificados críticos, llamados también comentaristas, de la política peruana, quien con el transcurrir del tiempo llegó a ser jefe de la página de este tema en la revista Caretas; Julia Ferrer, una de las actrices más calificadas de entonces (también una diva), y Herman Piscoya, uno de los escultores de estructuras metálicas más ambiciosos que ha tenido nuestro mundo plástico.

              El Café Viena fue un bastión como lo serían también Café Versailles, el Café-bar Palermo, el Chino-Chino, el Hueco de la Pared o el Bar Zela. Talleres y huariques que cobijaron también la creación de la bohemia de entonces.

miércoles, 29 de enero de 2014

LA BUENA EDUCACION

Nací en la época en que la gente se levantaba de sus asientos para cambiar el canal, en que la música se oía en casettes o discos de vinilo, o en la que para conseguir tu canción favorita había que estar pegado a la radio con el dedo listo en el botón de grabar, cual francotirador, para grabarla y así oírla hasta el cansancio. Claro, apretando la tecla “retroceder” las veces que fuera necesario.
Asimismo, también recuerdo que era una época en que los niños y jóvenes usaban la palabra “usted” y tomaba cierto tiempo el trato de tú y la confianza. Recuerdo, por ejemplo, que cuando uno subía a un bus, esto en provincias mayormente, uno tenía que saludar a los ocupantes del mismo: buenos días, buenas tardes o buenas noches; según sea el caso. Por otro lado, había que esperar que la otra persona termine de hablar para uno hablar y en mesa de adultos, los niños pedían permiso. Asimismo el uso de las llamadas “malas palabras”: nunca frente a desconocidos y jamás frente a las mujeres. “Nunca frente a las damas”
Si alguno ha sentido que este texto está comenzando a verse en letras góticas y que de pronto lo estoy escribiendo a mano con pluma (y luego he pedido que lo transcriban) está equivocado. Lo único a lo que estoy apelando es a tomarse un ratito, la paciencia de ver a quién se dirige, tomar aire, y por favor, colaborar con mejorar la comunicación entre personas; porque, seamos honestos: nos estamos yendo al carajo en la manera de comunicarnos.
Oh sí, disculpe el exabrupto; pero era necesario.
Esas maneras en las cuales uno solía creer se desbarrancan cuando oye, por ejemplo, balbucear a un congresista que trata de justificar robos, propios o ajenos, con total desparpajo.
Oh claro, dirán, son unos delincuentes, unos descarados; pero ¿qué tiene que ver con las formas y los modales?
Veamos: Las reglas de cortesía y buena educación son el pasaporte sin el cual no se puede viajar por la vida. Tener una buena educación ayuda a saber qué hacer en casi todas las situaciones cotidianas, a tratar con los amigos y familiares, a saber tratar con respeto a sus profesores, a sus padres, a saber que no debe saltarse ciertas normas que harían la convivencia más difícil y menos agradable.  
Respeto: esa es la frase clave. Y el respeto no creo que tenga que ver con soberbia, esnobismo, estiramiento, desdén, desprecio, etcétera. En absoluto: tiene que ver con la invasión del espacio de cada uno. Del cómo te relacionas con “el otro” Del cómo ingresas al espacio vital de la otra persona que tienes enfrente.
Universidad Católica, Jueves 2:30 pm. Después de pasar todo el trámite de seguridad para ingresar a dicha universidad, la señorita que me había convocado me explica que el trabajo para la editorial (un momento ¿no tienen oficina?) consta de cierta cantidad de dibujos y que, hay cierta cantidad de dinero. El cual es insuficiente, según me parece.
Cuando tuve la peregrina idea de explicarle el por qué ese monto era insuficiente, la señorita en cuestión me dice “a ver: floréame” Veamos por partes, en estos tiempos de relatividad, de agitaciones, ¿todo el mundo asume que las explicaciones es algún tipo de engaño? ¿Eso no se llama prejuicio? Y si estamos en tiempos de simplificación, ¿no era lo más práctico explicar todo por correo electrónico y no hacer perder tiempo a la otra persona? ¿Y si yo respondía: “no abuses pe’, flaquita, no pasa nada”?
Nunca frente a las damas:
Entre las nuevas maneras de comunicación, se ha establecido una horizontalidad y democratización en el uso de las “malas palabras” ¿Es realmente un avance que sean de uso más común? Sonará un poco cavernícola (quizás) pero, ¿es señal de equidad de género que las damas añadan a su vocabulario palabras que son consideradas violentas? Es curioso, pero recuerdo haber presenciado peleas en las cuales alguien ha salido a poner en regla al desaforado diciendo “modera tu boca: hay mujeres enfrente” No considero que haya que establecer una especie de protectorado, pero encuentro paradójico que en una sociedad con múltiples problemas de violencia de género, el género que está siendo víctima de esa violencia, adopte la conducta del (supuesto) agresor.
Entre los pretextos que uno encuentra, cuando decide decir algo como “ya pues, amarra tu perro” (para tratar de contener una andanada de palabras gruesas) he oído cosas como “no pues, es que soy boquita sucia” (en el caso femenino) lo cual lleva a pensar que entre la trinchera norte y la casa donde se haya criado esa persona, poca diferencia hay.
“No es lo mismo pues”:
El habla revela la ideología (dicen) pues, es curioso ver que muchas personas no se asombran e incluso toleran a una persona muy mal hablada que viene de un estrato social alto. O que al menos físicamente, lo parezca.
¿Nunca se han percatado que la mayoría de bromas sobre el habla de los llamados “caushas” no tiene la misma cantidad de bromas y desprecio que el de los, digámoslo así, “pitucos”? Ambos destrozan el idioma, ambos son irritantes al oído, ambos expresan pobreza de vocabulario, pero quizás haya una falta peor en el segundo grupo.
Los segundos, me parece, han tenido acceso a una educación “mejor” que la nacional.
¿O acaso no es mejor que la educación nacional?
Lo lamento “chulls” pero a mí el “huevonaaaaa” me suena igualito que el “habla bien, causha” es decir, suena mal en la Planicie como en Caja de Agua.
El establecer una horizontalidad en el habla, no necesariamente pasa por el tuteo inmediato, o el compadrazgo. En mi caso: no lo tolero. Quizás sea un síntoma de vejez o de un conservadurismo que ni yo mismo me conocía, pero creo que más que un asunto de conservadurismo, es un asunto de sentido común: ni todos son tus “amigos” ni todos quieren serlo. Las reglas o las fórmulas son cuestiones que ayudan a establecer un punto común de encuentro entre distintos seres. Si logras franquearlo, perfecto, lo demás fluirá, si no, no pasa nada y a otro lugar donde sí.

Cuando alguien que recién conozco (o con el que no trato mucho) se excede y no respondo, no tiene nada que ver con la soberbia: Créame, que en mi silencio, le estoy tratando de “usted”.


BARCOS PERUANAS NAVEGAN POR EL MAR RECONOCIDO COMO PERUANO

El presidente Ollanta Humala monitoreó desplazamiento de patrullera y buque de investigación que exploraron triángulo externo

El presidente de la República, Ollanta Humala Tasso, monitoreó las tareas de exploración encomendadas a la patrullera Guardiamarina San Martín y el Buque de Investigación Científica Melo; ambas de la Marina de Guerra del Perú, que ingresaron en aguas del denominado triángulo exterior, reconocido como mar peruano por la Corte Internacional de Justicia de La Haya. 
A las 4 de la tarde del martes, el presidente Humala -acompañado por el ministro de Defensa, Pedro Cateriano, y el comandante general de la Marina de Guerra del Perú, almirante Carlos Tejada-, sostuvo una comunicación satelital con el capitán de Navío Eugenio Rey Sánchez Solano, Comandante de la patrullera Guardiamarina San Martín. 
"Proceda usted a ejecutar las tareas encomendadas en aguas jurisdiccionales peruanas reconocidas por el fallo de la Corte de La Haya y cumpla con las órdenes de operaciones respectivas de acuerdo con la legislación nacional y al derecho internacional, dispuso el mandatario.
Humala exhortó al comandante de la patrullera peruana a actuar con el máximo profesionalismo y entrega personal como caracteriza a los miembros de la gloriosa Marina de Guerra del Perú, honrando el legado del Gran Almirante Miguel Grau.

martes, 28 de enero de 2014

ETIMOLOGIA DE LAS PALABRAS CALLAO Y CHALACO

En mi viaje por el Perú, en Lima nuestros buenos amigos de colegio nos llevan a la Rana Verde, en el antiguo balneario de La Punta, después de recorrer todas las calles almorzamos en ese restaurant que está construido encima de las aguas de nuestro mar, el Océano Pacifico. El mozo que nos atiende, dice conocerme ¿de sonde, le pregunto?, Me contesta rápidamente que se recuerda de haberme visto hace muchos años en la Casa España. La conversación se hace más amena y me dice que hace algunos meses estuvieron los camarógrafos de Televisión Española y le grabaron junto a algunos residentes asturianos. Mi mujer que esta a mi costado le dice que efectivamente el salio en un programa de Españoles por el mundo.
Mientras almorzamos hablamos del Callao y de la palabra chalaco. Les explico que hay varias teorías. Según Felipe Huamán Poma de Ayala, Callao fue fundada antes que Lima. El Callao en la época virreinal fue el puerto principal del Perú y de la costa Occidental de la América Hispana. Hasta aquí llegaban los metales preciosos de las fabulosas minas Porco y Potosí. Bernabé Cobo escribió en 1630 que "este puerto es el centro de todo el Reino".
Aún no se define, con certeza, el origen de las palabras Callao y Chalaco. En 1885 se promovió un encuentro para esclarecer sus etimologías. La campaña, con alto criterio científico y espíritu regionalista, fue organizada por el diario El Callao, que dirigía Darío Arrús. Ricardo Palma expresó que la palabra Callao venía de la voz indígena Calla o Chalhua, que significaba costa o pesca. Vigorizó su creencia debido a darse el nombre de cala al acto de pescar. Y reconoció el origen de chalaco por la denominación chala al puerto.
Luis Paz Soldán manifiesta que el diccionario de Fernández Cuesta trae la palabra Callao en la sección de quija, peladilla de río, zahorra, agregando que el término de marina Callao quiere expresar una de las calidades de profundidad y playa. La voz portuguesa Calhau quiere decir también guijarro.
Manuel Mendiburu posteriormente dijo que la palabra Callao no es indígena sino castellana. Documentos de época indican que al Callao se le llamaba puerto de Santa María. ¿No habría semejanza con la castellanización de Collado por Collao en el área geográfica del elevado territorio de Puno?
Del Canto afirmó en 1614, que viene de callu que significa lengua de tierra. Figueredo dijo, en 1750, que kallu es lengua. La tierra firme que cierra la bahía hacia al sur se presenta como una lengua estrecha llena de tierra. Dice que Callao se originó del quechua Kaa Llau, que significa lengua. Todas y otras son especulaciones teóricas sobre el significado de las palabras Callao y Chalaco, que aún no se definen con certeza.
El 11 de febrero de 1547 se emplea, por primera vez, la palabra Callao en documentos oficiales cuando el licenciado don Pedro de la Gasca da instrucciones, desde Panamá, para que las naves de Lorenzo de Aldana sometan al revolucionario Gonzalo Pizarro.
El contemporáneo historiador chalaco Nello Marco Sánchez, luego de serios y documentados estudios, concluye que la palabra Callao no procede del quechua ni del aymará sino del castellano, y significa piedra pequeña, conforme las Cartas del español Eugenio Salazar. Viene a ser un nombre marino derivado del guijarro de la playa; los españoles canarios habrían denominado así por la similitud a las playas de Islas Canarias, que a su vez procede de la influencia directa de gallegos y portugueses, y primigeniamente de los celtas. Asimismo, afirma que la palabra Chalaco no tiene vinculación alguna a Callao, y más bien podría ser de origen indígena.
 Chim Pum Callao
Grito de triunfo, euforia y entusiasmo colectivo. Conjunto del alma criolla porteña, que hizo época en los años 20, con los eventos y éxitos deportivos del glorioso Atlético Chalaco, frase de aliento viril coreada en la gloria del triunfo, en las fiestas jaraneras, en el desborde del júbilo popular. Hay varias hipótesis históricas respecto a esta frase convertida en el santo y seña de los chalacos. Según Sánchez Olivencia, el vocablo chim caracteriza el sonido de los platillos y pum surge debido al deseo de los chalacos de identificar dicha expresión con el Callao. El historiador Teodoro Casana Robles afirmó que el autor sería Dorilo Marcelo, y que el pueblo lo haría suyo. Por su parte, el abogado Abel Contreras señala que chim se asemeja a la mecha encendida segundos antes de producirse el pum que hacía el cañón antes de expulsar su proyectil, el cual llegado a su blanco era respondido con el entusiasta grito "Callao".
 Para el periodista Jorge Chávez Andaluz la frase surge en la segunda década del XX, a raíz de las revueltas en la Plaza mayor de Lima. Los chalacos se enfrentaban a la guardia, lanzaban objetos que al impactar en ventanas se producía el chim, los agentes del orden repelían con disparos, produciéndose el pum, y, finalmente, con algarabía, los porteños gritaban "Callao". Este hecho se generalizó a manera de sorna, dejando impotentes a los guardias que no pudieron contener la situación.
Otra hipótesis, contada por Luis Rojas Pimentel, y transmitida por tradición oral, afirma que los chalacos gustaban de las corridas de toros, iban, por tren, en grupo a Acho. Y en el coso, eran los únicos que llevaban cohetecillos que al encenderse producían el chim y al detonar, el pum. Hay otra versión que afirma que procede del ruido de un cañón patriota del 2 de mayo de 1866.

Según el insigne lingüista y catedrático de la Facultad de Letras de la Universidad Católica,  Enrique Carrión Ordóñez, la voz procede de la palabra inglesa "champion" y su origen tiene que ver con el grito de aliento deportivo "¡Champion!" que utilizaban la marina inglesa, a fines del XIX, para alentar a sus equipos cuando se enfrentaban a los cuadros de fútbol o básquet nacionales. Los marineros locales lo hicieron suyo gritando "¡Champion Callao!" (Callao campeón), que con el tiempo derivo en el famoso "chimpum", palabra que también hoy aquí conocemos como zapato de fútbol.

NUESTRA MARINERA PERUANA

Para hoy todo habrá acabado. Habrá campeones y campeonas, pies hinchados, absolutamente destrozados, dolor de lóbulos por las pesadas dormilonas batiéndose a cada giro, orgullos henchidos y orgullos heridos y la resaca de haber visto bailar a más de dos mil personas llevándose en el corazón la belleza de una pareja haciendo el cortejo de la marinera.
La marinera norteña acaba de tener su ritual anual en Trujillo y para quien es ajeno a este baile o solo lo conoce por costumbre de verlo bailar en cada festividad patria no sabe el significado de lo que es cultura viva. La marinera (la norteña, la puneña, la limeña, la selvática, la serrana) es el baile nacional del Perú por excelencia, fruto de la fusión cultural de distintas tradiciones étnicas (lo afro, lo hispánico, lo indígena) pero también de lo culto y lo popular. Está enraizado en nuestra historia social, desde el nombre que hace alusión a nuestra Marina de Guerra, hasta haber sido retratado por las acuarelas de Pancho Fierro.
Es una cultura viva porque alimenta también otros ámbitos como la ropa  y accesorios. Toda una industria de cosido, bordado, tejido de sombreros, joyería pasan a formar parte de la estructura simbólica visual de la marinera y que al ojo no entrenada le puede parecer todo igual. De la misma manera la gente puede pensar que la música puede ser la misma siempre, sin saber que cada año hay nuevos temas y que, estilísticamente, la Concheperla es muy distinta de Así Baila Mi Trujillana. Y es que este baile, patrimonio cultural de la nación, es cultura viva en el sentido de que no es estática y alimenta otras áreas de alrededor de este. La marinera es, y debe seguir siendo, el centro de nuestra peruanidad pues es un elemento unificador, aglutinante, en todos los niveles. Lo único que me falta es aprender a bailarla.

HEMOS GANADO EL 80 % PARA NUESTRA PATRIA

La Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya modificó hoy la frontera marítima entre Chile y Perú en beneficio de Lima, aunque no ajustó las coordenadas precisas ni concedió los reclamos iniciales de la demanda peruana.
"La corte establece que la frontera sigue una línea paralela [...] hasta las ochenta millas y, a partir de ahí, adquiere una dirección sur hasta un punto B, bajando [en línea recta y a la altura de las 200 millas] hasta un punto C", dijo el presidente de la CIJ, Peter Tomka.
De este modo, la corte concede al Perú una porción del mar que hasta ahora estaba en manos chilenas, ya que establece una línea de equidistancia hacia el sur a partir de las 80 millas del paralelo, 18 grados, 21 minutos, 00 segundos, que hasta ahora servía de frontera entre los dos países.
En dos horas de lectura del fallo, los jueces hicieron un largo recorrido por los tratados de 1952 y 1954 que, según Chile, establecían el citado paralelo como frontera marítima. También concluyeron que esa línea paralela solamente se podía mantener hasta la altura de las 80 millas.
Los jueces no han establecido las "coordenadas precisas", algo que piden determinar a las partes: "La corte espera que las partes determinen estas coordenadas de acuerdo con el fallo y en el espíritu de buenos vecinos".
El Perú, que en 2008 llevó el caso contra Chile a la CIJ, pidió al tribunal que delimite la frontera marítima con su vecino del sur de acuerdo con una línea equidistante, con lo que ganaría unos 35.000 kilómetros cuadrados de aguas en el Pacífico.
El fallo le ha concedido una parte de ese territorio reclamado, pero no en su totalidad.
Chile consideraba que la frontera en el mar pasa por el paralelo 18 grados, 21 minutos, 00 segundos, lo que el tribunal solamente ha aceptado parcialmente. 

lunes, 27 de enero de 2014

ANTES DEL FALLO DE LA HAYA

Cuando el Perú presentó la demanda para definir los límites marítimos con Chile ante la corte de La Haya, se oía decir que estos procesos duran años, que era un camino engorroso, que la corte se tomaba sus tiempos, tenía sus estilos, en fin... Y de pronto, aquí estamos. Dos países esperando una decisión final, el último capítulo de esta larga historia que no solo cerrará una frontera, sino que abrirá muchas puertas.
Pero así como es la hora de la serenidad, también es el momento del compromiso y de cumplir con honor la palabra empeñada. Cuando el Perú planteó la controversia, Chile lo consideró un gesto inamistoso, las aguas se fueron calmando y hoy, a nadie en su sano juicio se le ocurre decir que este es un hecho hostil. Muy por el contrario, se optó por el mejor camino para zanjar una disputa en paz. Durante esos años muchas cosas se han dicho, y quizás la más importante, aunque ya parezca un asunto normal de tanto que lo hemos escuchado, es que el fallo se respetará, se acatará y todos los sinónimos que implican el término aceptación. Es el momento de pasar de las palabras a los hechos.
Y decir pasar de las palabras a los hechos no es tan simple. Si el Perú y Chile han llegado hasta este punto, es porque están convencidos que los fallos se cumplen, se respetan y se ejecutan. En los últimos días, hemos escuchado declaraciones como las del presidente Ollanta Humala, quien ha dicho que las sentencias no solo se acatan sino que se cumplen, y del presidente chileno Sebastián Piñera, quien ha replicado que no puede cumplirse de modo inmediato.
Si bien sabemos que según lo que diga la justicia internacional habrá que adecuar normas y eso debe tomar un tiempo, lo cierto es que desde el primer momento debe quedar claro el compromiso de hacer –con la mayor celeridad posible– todas las modificaciones necesarias. Como se sabe, desde el momento de su lectura, el fallo es de cumplimiento obligatorio.
Así como es la hora del cumplimiento y de la serenidad, también es momento de rendir homenaje a los pioneros, y cómo no mencionar al embajador Juan Miguel Bákula, precisamente en el año de su centenario. ¡Qué buen regalo le tenemos, embajador Bákula! Y tampoco hay que olvidar el trabajo silencioso de ese gran equipo de profesionales que hizo posible concretar, con las razones del derecho, la demanda. Ellos, bajo la dirección del embajador Allan Wagner, han hecho un trabajo efectivo y eficaz. Y no ahondo en más detalles, pues este miércoles, con El Comercio, publicaremos las memorias del embajador José Antonio García Belaunde, canciller que presentó la demanda y coagente del proceso.
En los últimos años ya se dijo todo lo que había que decir, ya se argumentó, se discutió y se respondió. Los jueces ya tomaron una decisión. El lunes, a las 9 de la mañana, peruanos y chilenos conoceremos el desenlace de esta historia.
Llegó el día. Pero esto no acaba aquí. Si con una controversia pendiente ya habíamos logrado una óptima integración, con el caso cerrado el cielo es el límite. Esta historia recién comienza.