jueves, 6 de febrero de 2014

LA PLAZA DE ACHO DE LIMA

La Plaza Firme de Toros de Acho, declarada monumento histórico nacional, esta aun en uso en nuestros días, y se encuentra en el viejo barrio del Rímac, en la margen derecha del río. Es una de las plazas más prestigiosas y antiguas del mundo y en su albero de seda, sangre y arena y sol, durante siglos se ha mantenido vivo el espíritu tradicional de la fiesta brava.
Construida en estilo mudéjar, es muy notoria su arquitectura exterior con gruesos contrafuertes de adobe. Tiene un aforo para 13.300 espectadores, un pèrimetro de 245 metros y un diámetro de 78 metros. El lugar escogido para su construcción era el antiguo quemadero de la Inquisición; se precisa que donde se encontraba el famoso templador a burladero, en el centro del ruedo, se encendia la hoguera, y era además el mismo donde se construían las plazas de madera, es decir “El Hacho” o el “Acho”. Recibia este nombre aquel punto desde donde era posible contemplar el mar en días de neblina.
“Haacho” es una palabra quechua que significa desde donde se ve el mar y sJosé Emilio Calmell, el nombre de Acho le fue atribuido al ruedo limeño debido a que este termino significa “ monte alto y escarpado en las inmediaciones de la costa, desde el cual se descubre bien el mar”
Cronológicamente es la tercera plaza. La de  Madrid y era un coso de cal  y canto, ladrillo y madera que se levantó por orden del Rey  Fernando VI, en 1749, en las tierras próximas  a la Puerta de Alcalá, la segunda  es la de la Real Maestranza de Sevilla construida en 1761 y la tercera es el Coso de la Misericordia de Zaragoza, inaugurado el 8 de octubre de 1764 GOZA  
En conclusión la Plaza Firme de Toros de Acho, es anterior a la de Ronda (1784) y solo es precedida por las de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla (1761) y el Coso de la Misericordia de Zaragoza (1764).
La vida taurina de Acho se inició realmente después del terremoto de 1746, la primera plaza fue hecha con tribunas de madera, la segunda plaza fue edificada por Agustín Hipólito Landaburu, el empresario que construyo el ruedo y que invirtió 107,609 pesos y 6 reales de la época, quien solicitó licencia para construir una plaza firme para las corridas de toros a las orillas del río Rimac, al pie del Cerro San Cristóbal. El 15 de junio de 1765, el Virrey Manuel de Amat  y Juniet – quien en 1765 mando renovar completamente las instalaciones de la Plaza, dándole la forma octogonal que existía hasta 1944 año en que nuevamente fue totalmente transformada para darle la fisonomía que tiene en la actualidad- expedido el Decreto aprobatorio y Landaburu obtuvo la licencia de construcción a cambio de la promesa de pagar una suma anual de 1.500 pesos al Hospital de los pobres. La obra de la Plaza Firme de <toros de Acho fue encargada al alarife Cristóbal  de Vargas, uno de los mejores de Lima, trabajando aceleradamente
La fecha  de Inauguración de la Plaza de Toros de Lima (Plaza de Acho) tenía una serie de imprecisiones históricas, ya que las fuentes de  principios del  siglo XX, asi como las diversas publicaciones sobre el tema, no daban una fecha exacta , pero gracias a las investigaciones del Académico de la Lengua e historiador Doctor  Aurelio Miro Quesada  Sosa, q   uien realizo un amplio y profundo trabajo al respecto, expusiera con motivo de los actos celebratorios por el bicentenario de la inauguración del coso del Rimac, el 9 de febrero de 1966,en el Museo Taurino de Acho, habiéndolo incluido en la recopilación de artículos titulados “Temas Taurinos” que fueron publicados en 1977. Se llego a determinar con mucha precisión que la primera corrida de toros efectuada en la Plaza firme del Hacho, como era denominada entonces se celebró el 30 de enero de 1766, En la que se lidiaron 16 reses destinadas para los diestros de a pie y a caballo. En el cartel de esta corrida inaugural figuraban los espadas “Pizi” o “Pisi”, “Maestro de España” y “Gallipavo”, Blanco”, procedente de la Hacienda Gómez, ubicada en la localidad de Cañete (sur de Lima), cuyos ejemplares,  según don José Emilio Calmell, en uno de sus libros publicados y cuyo título es “Diccionario Taurino del Perú” llevaban sobre sus lomos la divisa rosa y caña de esa hacienda cañetana  p´ñun d Limai
La Plaza Firme de  Acho, aun inconclusa, fue inaugurada el jueves 30  de enero de 1766 con asistencia del Virrey Manuel Amat y Juniet, y aun pendiente la autorización del Rey de España Carlos III, la cual se dio un año más tarde, por Real Cedula. Desde entonces Acho ha sido mudo testigo de la evolución del toreo en el Perú.  Desde aquella época, ya lejana, de apogeo de las figuras y suertes nacionales, pasando por la institución, gracias a la influencia de Bonarillo, de la corrida formal (finales del siglo XIX), hasta nuestros días, luego de la reconstrucción de la plaza (1944).
Plaza con un amplio redondel, Acho tuvo un gran aforo desde su inauguración, y según Ricardo Palma, ocupaba mayor espacio que los mejores cosos españoles. Con el tiempo, el redondel, se redujo un tanto para ampliar los tendidos.
Su ruedo fue construido más propiamente para los despejos militares o el toreo a caballo. El ruedo,  enorme para la lidia de hoy en día, media cerca de 92 metros de diámetro y las filas del tendido tenían de 7 a 8 gradas, rematadas con las galerías o Palcos altos. No existía “el callejón” y los burladeros estaban situados a todo el rededor del ruedo que era octogonal.
El palco presidencial coronaba lo que erróneamente se cree que podría ser la división entre Sol y Sombra. Al centro había un “templador” especie de jaula que servía de burladero y una asta de bandera que ondeaba en el mismo centro. Los alrededores eran solares y la entrada de ambos lados se hacía por estrechos callejones. Su capacidad de público era de más o menos de 4.000 espectadores, más los que entraban en asientos sin numerar.
Había también, a la altura del ruedo, los “cuartos” que eran palcos bajos al mismo nivel de la arena, con una ventana para ver la corrida, y que por su privacidad se prestaban a alegres almuerzos que los criollos aficionados disfrutaban de lo lindo en estas localidades semiocultas.
La Plaza, en día de corrida, era no solamente bella y de gran solera, sino también especialmente alegre, cosa que encantaba  a los toreros que venían de fuera.
En 1870 se lidian por primera vez los bravísimos toros españoles de Miura y Veragua.
Con el correr del tiempo, la Plaza de Acho tuvo tres modificaciones; su refacción en 1865, con motivo de la celebración de su centenario. En 1944, se realizó su remodelación y en 1961, se efectuó su ampliación.
En 1944 Fernando Graña Elizalde, Alejandro Graña Garland, José Antonio Roca Rey, conjuntamente con un grupo  de amantes de la tauromaquia, toman en arriendo la  Plaza de Acho por 20 años y durante ese tiempo, la remodelan; reduciendo su ruedo de 90 a 60 metros de diámetro  y aumentan  su capacidad de aforo de 6.300 a 13.300 espectadores.
Al hacerse la transformación total de la estructura de la Plaza de Acho en 1944, se le dio forma completamente circular, se construyeron tribunas de cemento y se aumento al doble su capacidad prolongándolas bajo el nivel del piso, aprovechando la amplitud del antiguo ruedo, que quedó así reducido en forma considerable. El techo sostenido por columnas quedo como un vistoso adorno arquitectónico  en la parte alta de los tendidos.
La primera Feria Taurina del Señor de los Miagros se realiza el 12 de octubre de 1946 (Día conmemorativo al Descubrimiento de América), constituyéndose desde entonces la Feria Taurina más importante de América, por las ganaderías que se lidian, los diestros que intervienen, y la enardecida afición, gracias a la idea del crítico taurino Fausto Gastañeta y la gestión de su sucesor, otro afamado crítico, Manuel Solari Swayne “Zeño Manué”.
En la tarde inaugural a las 3.30, suena el clarín y, precedidos por el alguacilillo, partieron plaza tres jinetes, vestidos: uno de calán peruano, otro con el traje de campero andaluz, y el tercero de charro mejicano , representando a los tres países más taurinos del mundo y detrás de ellos las cuadrillas encabezadas por el matador español Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete”, el mexicano Luis Procuna y el peruano Alejandro Montani “el sol del Perú”, quienes hicieron el paseíllo entre grandes aplausos y lidiaron y estoquearon toros mejicanos de “La Punta”. Esa tarde la plaza registro un lleno total y asistió en entonces presidente de la Republica, José Luis Bustamante y Rivero. 
A partir de 1947 se comenzó a premiar al diestro triunfador de la Feria del Señor de los Milagros con el “Escapulario de Oro” –una imagen tallada en alto y bajo relieve de este precioso metal brillante- distinción que fue instituida por el empresario y ganadero Fernando Graña Elizalde.
Los taurófilos de antaño nunca olvidaran la competencia de Faico y Bonarillo; la bravura de los toros de Asin y El Olivar; la sabiduría de Joselito (conocido también como Gallito III), la hondura de Belmonte, y una playa de diestros toreros de tronío y de Plaza taurina de Acho, encendiendo la emoción y arrancando los tradicionales gritos de ¡Ole! Así como los fue: Cocherito, Bilbao, El Salamanquino, Salari y el Chico de la Blusa, El Gallo, Gaona, los Hermanos Bienvenida, Cagancho, Armillita Chico, La Serna, Marcial Lalanda, Manolete, Arruza, Ortega, Procuna, Curro Romero, Pepe Luis Vázquez, , Dominguin, César Girón, Antonio Ordoñez, El Litri, El Viti, Manuel Benítez “El Cordobés” (ese fenómeno que revoluciono el toreo y que manejaba los toros como si fueran flores), El Pireo, Paco Camino, Ángel Teruel, Paquirri, Palomo Linares , el Soro, y una lista interminable de grandes maestros del toreo, que han dejado imborrables recuerdos de grandes faenas en el bicentenario coso bajopontino.
Las corridas de toros en la Plaza Firme de Acho por tradición son animadas `por la Banda de músicos del Cuerpo de Gendarmería “Guardia Republicana del Perú” (antigua Guardia de prisiones y Policía de Fronteras y que desde 1988, junto a La guardia Civil y la Policía de Investigaciones, forma parte de la Policía Nacional del Perú), Banda oficial taurina desde 1903, actualmente dirigida por el reputado musuco nacional , Víctor Cuadros Rodríguez, quien ostenta el grado policial de Coronel de los Servicios de la Policía Nacional del Perú, y que toca los mejores pasodobles toreros de aire melódico flamenco, tales como “El gato montés” “España cañí”, ”En Er mundo”, “Cielo Andaluz”, “Gallito”(pasodoble que fuera compuesto en honor del torero Fernando Gómez García “El Gallo” quien fuera el padre del no menos famoso Joselito o “Gallito III”), “El dos negro”, “Amparito Roca”, “Belmonte”, “La Giralda”, etc.

La Plaza de Acho sigue en la actualidad presentando famosos toreros de tronío y de gran cartel en su arena. Cada año, es precisamente la feria de Octubre, la que lo convierte en el escenario taurino más importante y postinero de Hispanoamérica.

martes, 4 de febrero de 2014

EL PERU Y FRANCISCO PIZARRO

La historiadora Roxanne Cheesman menciona que el conflicto más lejano entre el Perú y Chile fue lo ocurrido entre las gobernaciones de la Nueva Castilla, de Francisco Pizarro, y la Nueva Toledo, de Diego de Almagro. El problema entre los antiguos socios de la conquista del Imperio incaico se resolvió en la Batalla de Las Salinas. El colofón de este encuentro fue el ajusticiamiento y ejecución del valetudinario Almagro, en el Cusco.
El 18 de enero último se ha conmemorado un aniversario más de la fundación de Lima por obra de Francisco Pizarro y su reducida hueste. Nadie se acordó, ni siquiera se mencionó al capitán extremeño, y hubiera sido impensable que se colocara una ofrenda floral en su hoy desdeñada estatua ecuestre, arrancada hace algunos años de la Plaza Mayor. Y, sin embargo, como afirmó Raúl Porras Barrenechea, “Pizarro es el modelador de nuestra figura geográfica. Tuvo la intuición y la sensibilidad del Perú y le dio por inspiración propia y certera las fronteras que hoy sentimos como nuestras todos los peruanos”.
En la dificilísima tarea de trazar los límites entre las dos gobernaciones, por desconocimiento del ámbito geográfico y lo precario de los medios para demarcar, hubo momentos de intenso dramatismo. Gracias al excelente trabajo de Guillermo Lohmann Villena, que reunió los documentos oficiales, cartas y escritos varios de Pizarro, podemos saber cómo este, en carta al emperador escrita semanas previas a su asesinato, ante el peligro que le mutilaran las 270 leguas de su gobernación (arrancándole el sur del Perú) suplicaba al monarca que se formasen dos gobernaciones: una de ellas, al norte, desde el río Santiago hasta Guayaquil; y otra, la suya, “desde la ciudad de San Miguel para acá, hasta los confines donde toman su principio los despoblados de Chile”.
Apenas nueve días antes de su muerte, el 15 de junio de 1541, Francisco Pizarro se dirige apremiante a su gestor en la corte, Sebastián Rodríguez, enviándole copia de su misiva a Carlos V y le dice: “En mi nombre pidáis el remedio porque, si así no se parten estas gobernaciones, su majestad no puede ser servido y yo quedo gobernador de arenales, y el que tuviere a Charcas y Arequipa estará en lo mejor”.
Con inocultable enfado y amargura, Pizarro añade: “Y podré decir que para mi daño y perdición serví y gané tierras a su majestad, que será causa que me queje a Dios y al mundo de tan grande agravio y cargo de conciencia, y siquiera por cuatro días que me quedan de vida, aunque yo fuera desleal, por mostrarse su majestad grato, habrá de permitir que gobernase todo lo que gané y he sustentado a mi costa para aprovechamiento de su real Corona y patrimonio”. Francisco Pizarro no escapa a la que se llamó “maldición de los conquistadores”, que terminaron enfrentados judicialmente a la Corona. Su muerte impidió que tuviera que pasar por todos los problemas que amargaron el final de Hernán Cortés.
Pizarro resguardó su gobernación con toda la vehemencia de la que fue capaz y no dudó en apelar a las armas. “En su lucha con Almagro –sentenció Raúl Porras Barrenechea–, Pizarro no defendió únicamente bastardos intereses o minúsculas ambiciones personales, sino que vislumbró claramente la integridad histórica del Perú”.

lunes, 3 de febrero de 2014

UN REFRAN QUE DA MUCHO QUE PENSAr

Es extraño que un medio que pretende ser independiente y veraz publique una noticia de hace nueve meses, con tono de actual, y luego arme una crítica en el editorial del día.
Es lo que hizo El Comercio con la resurrección del riesgo institucional de la candidatura de la primera dama Nadine Heredia, la cual fue destacada anteayer en su página web y luego desarrollada en su edición impresa de ayer.
La ‘noticia’ fue una solicitud planteada en marzo de 2013 ante el JNE por un abogado militante del Partido Nacionalista, Jesús Barboza, para que se declare inaplicable el inciso b del artículo 107 de la ley orgánica de elecciones que impide postular a la presidencia al cónyuge de quien desempeña en ese momento la presidencia de la República.
Un mes después, en abril de 2013, un informe jurídico del JNE concluyó que no se puede pronunciar sobre la inaplicabilidad de una candidatura que no se ha formalizado y que aún está, por tanto, en el plano del rumor político.
En ese momento, era evidente que Palacio andaba con aspiraciones y devaneos absurdos alrededor de una eventual candidatura 2016 de Heredia, la cual no era descartada de plano ni por ella ni por el presidente Ollanta Humala, una posibilidad que –como se dijo insistentemente entonces en esta columna– no solo era ilegal sino inmoral y que, al final de cuentas, fue uno de los factores que se trajo abajo la popularidad del gobierno y de la pareja que lo dirige.
Ello obligó a la señora Heredia a anunciar, a mediados de ese año –el 5 de julio– que “en ningún momento he señalado que seré candidata el 2016” (aunque la verdad es que nunca quiso descartarla).
Luego, ella ha vuelto a negar esa posibilidad, como el 4 de enero pasado: “Ya descarté la candidatura presidencial; no me hagan regresar a esa agenda”.
A pesar de ello, El Comercio ‘levanta’ la noticia de hace nueve meses, y en su editorial de ayer, pide que “la señora Heredia debe posibilitar que el país voltee la página de la reelección conyugal” –lema acuñado por Alan García–, concluyendo que “es un verdadero y muy costoso infortunio que este tema continúe amenazando el escenario nacional”, que “no se debe caer en la tentación de minimizarlo” y que “acá hay un peligro real”.
En política no se puede descartar nada y siempre hay que estar alerta ante el riesgo de candidaturas que no sean éticas ni legales, pero hacerlo ‘levantando’ una noticia de hace nueve meses, es decir, un ‘refrito’, parece propio de una gestión de intereses al servicio de alguna candidatura antes que de un periodismo que pretenda informar con independencia y veracidad.

LA FIESTA DE LA VIRGEN DE LA CANDELARIA EN PUNOI

La Festividad en honor a la Virgen de la Candelaria, patrona de la ciudad de Puno, en el Perú, se realiza en la primera quincena del mes de febrero de cada año, y representa la más grande e importante manifestación cultural, musical y dancística del Perú, siendo una de las fiestas religiosas más significativas de Hispanoamérica, por la cantidad de símbolos y de manifestaciones artístico-culturales propias de las culturas quechua, aimara y mestiza del altiplano andino y por el volumen de personas que participan directa e indirectamente en su realización.
La parte medular de la festividad es la expresión dancística y musical organizada por la Federación Regional del Folclore y Cultura de Puno, que convoca la presencia de más de 150 conjuntos, entre "danzas nativas" que proceden de las comunidades y parcialidades de Puno, y los conjuntos de danzas organizados en los distintos barrios de la Ciudad de Puno, en su mayoría denominados "danzas con trajes de luces", donde participan directamente 40 mil danzarines y unos 5 mil músicos, sumando su participación indirecta unas 25 mil personas más entre directivos, alferados, bordadores, artesanos en la confección de caretas, botas y zapatos, cascabeles y otros elementos.
Esta festividad se presenta los siguientes momentos: los ensayos, las novenas, albas de fiesta, entrada de cirios, entrada de k'apos, vísperas, 2 de febrero, octava, veneración, cacharpari.
El 2 de setiembre del 2003 el Instituto Nacional de Cultura del Perú, proclamó a la festividad de la Virgen de la Candelaria como Patrimonio cultural del Perú.
"La Festividad de la Virgen de la Candelaria - Puno, Perú, se origina en las ancestrales invocaciones andinas a la Pachamama (madre tierra) al tío supay (diablo) de los parajes mineros y a la Virgen de la Candelaria"... "y motiva uno de los más grandes acontecimientos de expresión folklórica en América".
En la pasada centuria, los acontecimientos relevantes de la Festividad de la Virgen de la Candelaria se resumen en:
La preeminencia de la danza de los Morenos
La preponderancia de otras danzas
La prohibición del vestuario
Los primeros concursos de danzas
La participación exitosa en certámenes nacionales de danza
La presencia barrial
La iniciativa del Instituto Americano de Arte
La formación de la Federación Folclórica Departamental de Puno
La recreación de algunas danzas y la influencia boliviana
La visita de Jose María Arguedas
El desarrollo de dos certámenes de danza
La consolidación de importantes dispositivos legales.

La preeminencia de la danza de los Morenos.- En la primera mitad del siglo XX, la danza de los Morenos o Sikumorenos gozaba de predilección en la Festividad de la Virgen de la Candelaria. Así, atestiguan las crónicas que siguen: "Tres partidas de morenos y numerosas de indígenas, han recorrido las calles de la población con músicas tristes y bailando al compás de ellas" (Diario El Eco de Puno, 5/2/12); "no faltaron las comparsas de sicuris y morenos" (Diario El Siglo de Puno, 3/2/1915); "Desde esta mañana siguen recorriendo las calles, las comparsas de morenos, haciendo las visitas de costumbre a domicilios" (Diario El Eco de Puno, 14/2/1916).
En 1923, César Guillermo Corzo hacía notar que los Morenos se constituía en la danza emblemática de la fiesta patronal y la Pandilla Puneña de los carnavales, al escribir: "Morenos y pandillas, esas dos típicas manifestaciones de la raza que divinizó al Sol, son entre las ruinas colosales de los monumentos, los últimos regazos vivos del espíritu indio"  
La preponderancia de otras danzas.- Desde la tercera década de la centuria pasada, otras danzas empezaban a ganar espacio; sin embargo, los Morenos seguían teniendo preeminencia hasta mediados del siglo. En la fiesta patronal de 1921, danzarines de cinco danzas distintas recorrían las calles puneñas, conforme daba cuenta un diario: "Cinco comparsas de indios disfrazados de toreros, morenos, ángeles, diablos y llameritos, precedían a la procesión ejecutando su música y sus bailes, caprichosos y cargantes pero que agradan" (Diario El Siglo de Puno, 10/2/1921).
En la década del cincuenta, la Llamerada disputaba la primacía con los Morenos o Sikumorenos. En la siguiente década, se impuso la Llamerada; así, en 1966, de un total de 22 conjuntos participaban 9 llameradas, 3 sikuris y las otras danzas con menos conjuntos (Diario Los Andes de Puno, 8/2/66). En esos decenios surgían los conjuntos de morenadas, kullahuadas y diabladas.
En los años de los setenta, paulatinamente, adquiría prestancia la Kullahuada. Así, en 1975, de 25 conjuntos de la categoría "c" ("Traje de luces"), participaban 8 kullahuadas, 6 diabladas, 3 sikuris, 3 morenadas y 3 reymorenos, entre otros. (Diario El Siglo de Puno, 10/2/75). En esa década, ganaban terreno la Morenada (y sus variantes: Rey Moreno y Rey Caporal) y la Diablada.
Desde el decenio del ochenta a la fecha, disputan la supremacía los conjuntos de sikuris (de uno y varios bombos) con las morenadas (y sus variantes), seguidos de los "carnavales" (pujllay y anata), los caporales y las diabladas. En 1993, participaban 26 sikuris (de uno y varios bombos), 18 morenadas (incluye variantes), 9 carnavales, 7 caporales, 7 Kajelos, 6 diabladas y 5 kullahuadas, entre otros. En el 2004, intervinieron: 38 sikuris (de uno y varios bombos), 21 morenadas (incluye variantes), 19 carnavales, 8 caporales y 7 diabladas, entre otros.
En la actualidad tenemos: 30 sicuris (incluye variantes), 20 morenadas, 12 caporales, 8 diabladas, 3 kullahuadas, 3 waca wacas y casi medio centenar de carnavales autoctonos.4
La prohibición del vestuario.- Los grupos de danzas, no sólo en los años del siglo XIX sufrían de agresiones, sino durante la primera mitad de la centuria pasada, cuando por orden subprefectural y/o municipal se prohibía el uso de disfraces o se obligaba el pago de una suma por su utilización durante la Festividad de la Virgen de la Candelaria.
Al respecto, el maestro José Antonio Encinas rememoraba: "Todo lo auténtico estaba olvidado. Era de mal gusto interpretar la música aborigen. Las municipalidades prohibieron o pusieron todo género de obstáculos para que el indio no continuara manteniendo sus danzas tradicionales, fuentes inapreciables de historia. La policía castigaba y multaba a las indias que ingresaban a la ciudad usando monteras" (Encinas, 1932: 86-87). Otro maestro, Julián Palacios Ríos, advertía: "Antes las autoridades prohibían a los indios bailar y tocar colectivamente en las ciudades y solo les permitían previo pago de multas" (Diario Los Andes de Puno, 1/3/34).
Los primeros concursos de danzas.- El primer concurso que se desarrolló en el marco de la Festividad de la Virgen de la Candelaria, es el de sicuris, en 1929, organizado por la Municipalidad Provincial de Puno, con el propósito de que el ganador represente a Puno en el certamen nacional de Amancaes. En tal concurso, que congrego a conjuntos de sikuris de varios distritos resultaron premiados: Sicuris de llave, Sicuris de Chucuito, Phusires de Orkapata, Sicuris Obreros y Sicuris de Huaraya (Diario El Eco de Puno, 21/2/1929).
En febrero de 1934, se realizó exitosamente un concurso de danzas a nivel departamental, organizado por el artista y escritor Darío Eguren de Larrea, para que los ganadores se presenten en el Cusco, en el certamen promovido por el cuatricentenario de su fundación española. Participaron: Sicuris llave, Los Chirihuanos de Yunguyo, Zampoñas de Juli, Ayarachis de Paratía, Baile de los Uros, Conjunto Coreográfico Masías, Tucumanos de Azángaro, Chunchos de Ayapata, Zampoñas de Yunguyo, Chunchos de Amantaní, Wifalas de Asillo, Auquipulis de Chucuito, Llameros y Zampoñas Orkapata (EEP' 19, 20 Y 21/2/1934). Cabe registrar a otros dos concursos de danzas, a pesar de no realizarse en el marco de la fiesta patronal, a los de 1936 y 1947.
La participación exitosa en certámenes nacionales de danza.- De los concursos nacionales de danza, en las que Puno se alzó con una contundente victoria, cuentan la de 1935, en Lima, y la de 1966, en Huancayo. En la capital de la república, con ocasión del cuatricentenario de la fundación española de la ciudad de Lima, participaron el Conjunto Masías (acompañado de la Estudiantina Duncker) y el Conjunto Orkapata (con la Estudiantina Lira Puno), quienes se ubicaron en el primer y segundo lugar, respectivamente.
En el Primer Festival Nacional de Bailes y Danzas Folklóricas desarrollado en Huancayo, intervinieron: Sicuris Mañazo, Morenada Orkapata, Diablada Porteño y Bellavista, Llamerada Huajsapata y Carnaval de Huañuscuro Acora.
La presencia barrial.- En 1954, cuando la Gobernación de Puno organizó un concurso de danzas por la Festividad de la Virgen de la Candelaria, participaron 14 conjuntos, de los cuales sólo uno era del medio urbano, nos referimos a Sicuris Mañazo. Al año siguiente, en la octava de la fiesta patronal, intervenían 5 conjuntos urbanos: Sicuris Mañazo, Collawas o Kullahuada del Barrio Laykakota, Llameros o Llamerada del Barrio Azoguini, Llamerada de Laykakota y Sicuris Obreros del Arco.
En 1956, en el primer concurso patrocinado por el Instituto Americano de Arte, se incrementaba la Llamerada de Santa Rosa y Morenos de Mañazo "hoy Orkapata" (que se desprendió de Sicuris Mañazo). De manera, que el año de 1955, marca el inicio de la presencia barrial en la Festividad de la Virgen de la Candelaria.
Con el comienzo de la presencia barrial, se dio el inicio de la recreación de danzas. En tal recreación, se filtró influencia boliviana. El siku y el pinquillo daban paso a los instrumentos de bronce. El cambio ocurrido no sólo fue en música, sino en vestuario y coreografía. Los Llameros se convertían en Llamerada, los Morenos en Morenada; después, las Kullawas en Kullawada y los Diablos en Diablada.
La fiesta y los Preparativos.- En las comunidades ribereñas al Lago Titicaca y en las parcialidades agrícolas y pecuarias, al ritmo de pinquillos, chaqallos,, lawak’umus, sicus, bombos y zampoñas, se alistan los pobladores para participar en el "Gran Concurso de Danzas Autóctonas" que se realiza el día 2 de febrero de cada año, en el Estadio "Enrique Torres Belón" de la ciudad de Puno.
Un día antes de las albas de la "Octava", los conjuntos se alistan a recibir a la totalidad de las bandas de músicos que los acompañarán en la festividad, dándoles la bienvenida con mixtura, serpentinas, cohetes y bombardas, acompañados de ponches y licores,a tal acto se le conoce como recepción, para posteriormente participar en el pasacalle: un ensayo por las principales calles de la ciudad.

Las novenas.- Las novenas se realizan ocho días antes de la fiesta en honor a la Virgen de la Candelaria, se inician cada 24 de enero y culminan el 31 del mismo mes, éstas se llevan a cabo en el santuario de la virgen donde los feligreses acuden al templo para agradecer a la Virgen por las bondades recibidas.
Asimismo, participan de estas ceremonias litúrgicas los representantes de todas las instituciones públicas y privadas, a los que se suman el público en general, quienes acuden al santuario para recibir la bendición de la Virgen María. Las ceremonias que se realizan en tres horarios, ocho de la mañana, doce del medio día y siete de la noche.
Primero de febrero.-  Albas de fiesta. A partir de las dos de la madrugada, se realiza el estallido de bombardas y camaretazos que se oyen desde las inmediaciones del cerro Azoguini porque son los alferados del día jubilar, quienes saludan desde muy temprano a la Virgen de la Candelaria. Desde lo alto del cerro, las melodías de las bandas de músicos acompañan a los invitados, a quienes agasajan con ponches calientes y licores . Posteriormente, al salir el sol inician la caminata hacia el santuario, para celebrar la Misa de Albas a las seis de la mañana. Terminada la eucaristía, los alferados invitan a los presentes a su domicilio para saborear platos regionales.
Entrada de cirios. Por la tarde, los alferados desde su domicilio y acompañados de autoridades e invitados se trasladan nuevamente al santuario de la Virgen portando cirios. Los alferados necesariamente deben ser esposos, donde el esposo lleva el guion y la esposa lleva al niño en sus brazos, los cirios más grandes y adornados son para las autoridades y los pequeños para los acompañantes. Van acompañados de la banda de músicos.
Entrada de k'apos. También en la tarde, los alferados de los conjuntos ribereños al Lago Titicaca o comunidades, realizan un pasacalle por las calles de la ciudad, cargando en llamas y burros, la leña  que posteriormente será quemada en el Atrio del Santuario de la Virgen, quienes, al compás de bombos y tambores pasean por las calles, siempre acompañados de targas y pinquillos.
Misa de Vísperas. Se realiza una misa en el santuario de la Virgen, luego de esa celebración, en el atrio del templo se queman fuegos artificiales, las bandas de músicos invitan a la celebración, allí se sirven ponches los invitados y amigos, toda esta labor está a cargo de los alferados de la fiesta. Es así que se vive esta fiesta más grande de puno.

Dos de febrero. Día de fiesta. - Es el día central de la Fiesta. Al amanecer los conjuntos visitan los cementerios para saludar a los integrantes fallecidos.
Se realiza una misa comunitaria a las diez de la mañana; la Misa de Fiesta está a cargo del Párroco del Santuario, allí los devotos rinden homenaje a la Virgen Morena.
Posteriormente se realiza la procesión por las calles de la ciudad, terminada ésta se efectúa el cambio de alferados. Los feligreses acompañan a la imagen de la Virgen de la Candelaria en su recorrido, portando velas, y acompañados de una banda de músicos.
Paralelamente a ello, el Estadio Enrique Torres Belón de la ciudad de Puno, es escenario del Gran Concurso de Danzas Autóctonas, donde participan unos 70 conjuntos quienes también danzan a la Patrona de Puno.
Cuando culmina su participación en el Torres Belón, los conjuntos van saliendo rumbo al Santuario de la Virgen para saludar a la Mamita Candelaria.
Si el día de la Virgen no cae en domingo, entonces la fiesta se traslada al día domingo anterior al día central de la festividad.
La Octava.- La octava de la festividad de la Virgen de la de la Candelaria se inicia siete días después del día central. Se realiza igualmente una misa de Albas, entrada de cirios y misa de vísperas, posteriormente se queman castillos, fuegos artificiales, y las bandas de los diferentes conjuntos así como las diferentes agrupaciones de sicuris participan de esta actividad.
La octava propiamente dicha se realiza siempre un domingo, cuyo acto principal es la Santa Misa, acto litúrgico de reflexión cristiana. La procesión, se inicia a las dos de la tarde recorriendo las calles de la ciudad, estas actividades están a cargo de los alferados de la octava, acompañados por los devotos e integrantes de los conjuntos.
Paralelamente a este acto los conjuntos participantes del Concurso de Trajes de Luces hacen su participación en el Estadio Enrique Torres Belón, donde se desborda el colorido de los trajes y las espectaculares máscaras, todos los conjuntos muestran coreografías alusivas a la Virgen de la Candelaria, algunos de ellos forman figuras de candelabros, floreros, estrellas o siglas alusivas. Allí también se aprecia a las bandas, que generalmente son más de cien músicos en cada conjunto, y en algunos casos son tres y hasta cuatro bandas.

Los espectadores aseguran sus lugares para presenciar la Gran Parada desde el día previo.
El día lunes, directivos de la Federación Regional de Folklore y Cultura de Puno, autoridades eclesiásticas, civiles, militares y políticas se congregan en el atrio del Santuario.
Por las calles de Puno pasan los conjuntos que danzan al compás de las bandas: las Diabladas Puneñas, Rey moreno, Reyes caporales, Morenada Puneña, Caporales, Waca Wacas, Sicuris, Kullahuadas, Kallahuayas, Llameradas, Ayarachis, Sikumorenos, Zampoñadas, Tinkus, Carnavales, Kajelos, Wifalas, Chacareros, Chacalladas, entre otros.
El recorrido de los conjuntos se inicia en la esquina de la avenida El Sol con el Jr. Lampa, avanzando hacia el atrio del santuario, al llegar al santuario, saludan a la Imagen Morena y reciben su bendición, que también está presente en ese momento, donde los bailarines piden sus deseos y agradecen por los ya recibidos, luego continúan su recorrido pasando por la Plaza de Armas hasta llegar al Jr. Branden (Laykakota) donde finaliza el recorrido.
Cacharpari
Se realiza al día siguiente de la veneración y consiste en realizar una misa de despedida en el Santuario de la Virgen de la Candelaria, y luego concurrir al local institucional. Allí se danza y se adquiere compromisos para el próximo año. En la tarde salen danzando por las calles hacia el Arco Deustua, para luego retornar al local institucional donde finaliza la fiesta.

Como son numerosos los conjuntos, el Cacharpari se prolonga por 8 a 10 días, y a veces coincide con el domingo de Carnaval domingo de carnaval, continuando la fiesta por 20 días más.

LA CIVILIZACION ANDINA DE HUARI

Huari o Wari, fue una civilización andina  que floreció en el centro de los Andes aproximadamente desde el  siglo VII hasta el  XIII a.C, llegando a expandirse hasta los actuales departamentos peruanos sw Lambayeque por el norte, Arequipa por el sur y hasta la selva del departamento del Cuzco por el este, La ciudad más grande asociada a esta cultura es Huari, que se encuentra ubicada 25 kilómetros al noroeste de Ayacucho. Esta ciudad, fue centro de un imperio que cubría la mayor parte de la sierra y la costa del Perú actual. El Imperio huari estableció centros arquitectónicos distintivos en muchas de sus provincias, tales como Cajamarquilla o Pikillacta
La Cultura Wari o Huari, fue una civilización andina que floreció en el centro de la cordillera de los Andes, aproximadamente  desde el siglo VII hasta el XIII d. C, llegando a expandirse hasta los actuales departamentos del Cuzco por el Este. La ciudad más grande.
Su principal actividad era de carácter militar. Combatieron a lo largo y ancho del territorio peruano, conquistando los diversos señoríos de su tiempo. También tuvieron grandes centros religiosos como Pachacamac.
Periodificación de la cultura Huari
La civilización Huari es un fenómeno político y social estatal que surge entre el 550 d. C. y el 900 d. C. (aunque existen discrepancias sobre los fechados entre algunos investigadores). D. Menzel dividió a la cultura huari en seis etapas: 1A, 1B, 2A, 2B, 3 y 4.
La etapa 1ª
En la etapa 1A surge la ciudad capital denominada Huari, y que dio el nombre a ésta civilización; en este periodo se nota una elevada influencia de la mitología tiahuanacota deducida de las vasijas halladas en «Qonchopata» (Ayacucho), en donde se representan repetitivamente el tema plazmado en la Portada del Sol de Tiawuanacu.
Existen dos estilos alfaeeros huaris representativos de este periodo, denominados «qonchopata» y «chakipampa A». La influencia tiahuanacota se evidencia también en el templete semisubterráneo encontrado en la ciudad de Huari. También durante éste periodo destacan enclaves en la costa de Ica y Moquegua..
La etapa 1B
En ésta etapa la característica principal son los grandes cambios en la estructura sociopolítica huari. La ciudad de Huari crece debido a la migración procedente de las zonas rurales. En el campo político el estado Huari se fortalece y se expande; se desarrollan los centros provinciales de Honqo pampa y Willcawain, en el callejón de Huaylas; Wiracochapampa y Marcahuamachuco en La Libertad y Pikillaqta en el Cuzco.. Evidencias arqueológicas afirman el posicionamiento Huari en la costa central y sur; y algunas evidencias arqueológicas en el valle del Santa.
Asimismo se fundan sitios como Huarihuilca, Jincamoco y Waywaka, todos estos sitios estuvieron interconectados por redes viales.
Los sitios al norte de Huari evidencian la adaptación de los estilos arquitectónicos de los Huaris a los estilos locales, alterando algunos conceptos y asimilando otros.
En la alfareria destacan los estilos denominados «Robles mogo», «Chakipampa B» y «Pacheco», éste último asociado a un sitio arqueológico de importancia en la zona de Nazca..
Las etapas 2A y 2B
Durante la etapa 2A existen evidencias de una reestructuración política y una última expansión; destacando por centralizar aún más el poder en la ciudad de Huari. Esto origina que la ciudad de Huari alcance su máxima extensión y su mayor índice demográfico, naciendo nuevas urbes periféricas como «Jargampata» y «Azángaro» en San Miguel y Huanta respectivamente.
Los estilos alfareros predominantes durante el periodo 2A fueron «viñaque», «atarque» y «pachacamac». Surgen además los sitios costeños de «Socos» en el valle del río Chillón, y «Conoche» en Topará.
En la época 2B, Huari se expande hasta Cajamarca, se consolida en la serranía de La Libertad y Moquegua; además de avanzar hasta Sicuani.
En cuanto a religión, sitio de Pachacamac gana prestigio durante el periodo 2A, y para el periodo 2B propaga su influencia estilística hacia la zona de Ica y Huancayo.
Etapas 3 y 4
Estas son las etapas de la decadencia de Huari. En la etapa 3 se inicia la decadencia de la ciudad de Huari, sin embargo el sitio de Pachacamac mantiene su prestigio religioso, además de surgir en Huarmey un sitio influenciado en la arquitectura por Huari.1
En la etapa 4 se inicia un periodo de desecamiento de la sierra, un cambio climático que perduraría por un largo espacio de tiempo y que posiblemente sea la causa del colapso del estado panandino Huari1
El Imperio huari (700 a 1200 d. C.)
La presencia del dios de las varas en las vasijas rotas huari que se asemeja a una divinidad que aparece grabada en la «Puerta del Sol» de Tiahuanacu, indicaría influencia cultural tihuanaquense. Esta imagen aparece dibujada en unas grandes urnas ayacuchanas que se conocen como estilo conchopata, pues éste es el sitio donde se les encontró por primera vez. La influencia de Tiahuanaco, así como la de Nazca seria crucial en la formación cultural y religiosa de esta cultura. En Ayacucho existió la cultura huarpa, que desarrolló importantes contactos económicos con Nazca, permitiendo que en Ayacucho se produjera un notable desarrollo de la producción artesanal y cultural.
Los Huarpas abandonaron sus pueblos para reunirse en la ciudad de Huari y otras cercanas. Estos pobladores tenían una larga tradición militar debido a las constantes luchas por los recursos en las montañas. Estas son las condiciones que permiten el tránsito de huarpa a huari, entre los años 560 a 600; se desarrolló una cerámica ceremonial conocida como «robles moqo» que tiene un área mayor, que involucra al menos las regiones de Ayacucho, Ica, Nazca, el Valle del Santa y por la sierra hasta el Callejón de Huaylas.
En la ciudad de Huari, se pueden observar edificaciones monumentales como edificios públicos de varios tipos, mausoleos, templos y residencias, siendo las más conocidas las del sector denominado Uspa, Qoto, Capillayoq, en el sector llamado Cheqowasi hay unas cajas de piedra muy bien labradas, son una especie de mausoleos con varias cámaras; son subterráneos. Debieron servir para la preservación de cadáveres de importantes dignatarios de la ciudad. Al pie de los muros que delimitan los edificios hay una gran red de canales para el abastecimiento del agua.
Cubre una extensión aproximada de 120 hectáreas en su parte más densa, donde vivieron algunos miles de familias. La ciudad está construida con piedras rústicas, con murallas muy altas hechas de piedra y barro, con terrazas y plataformas hechas también con ese material.
En la ciudad de Huari se producía finísima cerámica policroma, bellos tejidos también policromos, pequeñas esculturas de turquesa, joyas y otras artesanías.
Influencia Tiahuanaco
La Cultura tiahuanacu se desarrolló en el altiplano entre los años 550 y 900. Influenció en los huari sobre todo en el aspecto religioso y cultural. En algunas de sus cerámicas se aprecia la representación de divinidades con rasgos antropomorfos y zoomorfos, , similar a Wiracocha (dios de los báculos) de los tiahuanacos.
Esta divinidad se ve en las culturas posteriores tiahuanacas, que aparece representado en la conocida Puerta del Sol, ubicada en el complejo de Kalasasaya en Bolivia.
Monolitos    
Los monolitos huari tienen influencia tiahuanacota, sin embargo sus personajes no muestran las posiciones severas que caracterizan a los monolitos de la civilización del collao.
A diferencia de los monolitos de Tiwanaku, no portan cetros ni armas, y además son robustos. La similitud con Tiwanaku son los lagrimones en los ojos (presentes también en los monolitos de Ponce y Bennet).
Los monolitos huaris descansan sobre un pedestal y se guardaban en una antigua hacienda en Huacaurara hasta su traslado a la ciudad de Ayacucho, en donde se conservan en la actualidad.
Expansion Huari
Dentro de las tres grandes épocas de los huari, la segunda época (Siglo VII a X) es de máximo apogeo y está representado por el estilo de cerámica llamado propiamente huari, con sus variedades regionales: Viñaque, Atarco, Pachacámac, Qospopo, etc.                                                                      Esta es la época imperial huari, cuando su expansión alcanza Lambayeque y Cajamarca (por el Norte) y llega hasta Moquegua y Cuzco (por el Sur). Desde Cuzco hasta Chile y este de Bolivia se extendía Tiahuanaco..
Los huari lucharon y conquistaron los pueblos cercanos mediante un ejército cuyas principales armas fueron las hachas de piedra, porras de metal, arcos y flechas. Los huari introducen una concepción nueva de la vida urbana, implantando el modelo de gran centro urbano amurallado.
Las ciudades huari más conocidas son: Pikillaqta (en el Cuzco) y Wiracochapampa en (Huamachuco, La Libertad), que a su vez son los territorios extremos del imperio.
La ciudad de Huari basó principalmente su economía en la explotación imperial, es decir en la explotación de las colonias que fue conquistando mediante la guerra, tanto los tributos de las colonias como otros factores de dominación, permitieron el mantenimiento de esta gran ciudad.
La tercera época es de declinación y descomposición política económica de huari, con el abandono de la ciudad y la pérdida de su control sobre las antiguas colonias.
Después del siglo XI, los pueblos sometidos al Imperio huari retoman su camino independiente de desarrollo, y Ayacucho ingresa a un etapa de franco subdesarrollo con abandono del patrón de vida urbano y retorno a una reducida población rural aldeana, similar a las tempranas fases de Huarpa.
Las diferentes regiones del imperio se fueron independizando del poder de la capital y finalmente esta quedó abandonada y acabó siendo saqueada. Luego de desaparecer el poder imperial las grandes ciudades fueron abandonadas y en muchas regiones se regresó a la vida basada en aldeas poco desarrolladas, Otras regiones, sin embargo se embarcaron en un nuevo florecimiento regional fundándose de esta manera los reinos y señoríos del periodo intermedio Tardío tales como Lambayeque, Chimú, Cajamarca, Chancay, el señorío chincha o el proto señorío inca.
Sin embargo, los enfrentamientos entre estos grupos no acabaron y la formación de ejércitos, batallas e intentos de conquista continuaron hasta el fin del Imperio Incaico.
Presencia Huari en el litoral.- La costa de las actuales regiones Ica y Arequipa muestran contactos con las culturas de las serranías contiguas desde tiempos anteriores a Huari, y durante el apogeo de Huari la presencia en esta zona es innegable, aunque las evidencias manifiestan que luego del ocaso de Huari las sociedades de esta zona cambiaron patrones culturales y reorientaron sus contactos hacia otros centros costeros. En esta zona surge el estilo alfarero «atarco» de gran influencia tiahuanacota y que es uno de los estilos característicos del periodo «2A» de Huari.
Pero si bien en la costa sur no se discute la presencia Huari, el problema surge al tratar de vincular a Huari con las sociedades de la costa central y norte, correspondiente a los departamentos de Lima, Ancash, La Libertad y Lambayeque. En esto existen desacuerdos entre los que investigan estas zonas aunque entre los años 90s e inicios del primer decenio del siglo XXI se han descubierto nuevas evidencias de la incursión huari en la costa de la actual región Lima.
En la costa central del actual Perú floreció la cultura Lima y en la costa norte la cultura Moche, que durante el periodo 1B, 2A y 2B de Huari se evidencian cambios que probarían la injerencia huari a pesar de no encontrarse centros urbanos con características arquitectónicas Huari.
En la costa norte los estilos alfareros clásicos de huari están ausentes, aunque se han encontrado cerámicas huari en tumbas moche, pero a manera de ofrendas. El arqueólogo Kauffmann Doig sostiene que la presencia de Huari en el territorio mochica aceleró el proceso de decadencia de ésta última en tanto que los mochicas ya se encontraban en un proceso de declive. Esto se evidenciaría a partir de la cerámica moche correspondiente a ésta época que deja de ser bicolor y adopta patrones rojo-negro-blanco de huari. Además el rostro del dios del agua moche tomó características tiahuanacoides traídas al norte por huari. Y si bien es cierto que no se construyeron centros administrativos, bien pudieron ser administrados desde el centro provincial de Wiracochapampa en la provincia de Sánchez Carrión en las serranías de La Libertad.  Aunque la arquitectura huari no se impuso en el territorio moche, existen evidencias que durante el periodo V de Moche (periodo que coincide con la expansión huari) los patrones arquitectónicos de los moches cambiaron, como lo evidencian los restos arqueológicos de «Pampa Grande» y «Galindo».
En el caso de la región Lambayeque, además de la influencia Moche y Huari, convergen la cultura Cajamarca y otras formas locales, pero existen evidencias de la presencia huari hasta el 850 d. C. aproximadamente, cuando florece en esa zona la denominada cultura Lambayeque, a la que Shimada denomina «Sicán». Esta cultura basa su religión en un dios denominado “Naylamp”,  que no presenta rasgos ni influencias tiahuanacoides.
Más al sur, en Pachacamac, su oráculo tomó importancia durante el periodo 2 de Huari. Según John Rowe, Pachacamac pudo haber nacido como una colonia que mantuvo vínculos con Huari. Sin embargo no se ha encontrado en Pachacamac la clásica arquitectura huari. Según algunos autores Pachacamac toma independencia de Huari aunque otros asocian la presencia huari en la representación de un ser mitológico denominado «El grifo de Pachacamac» de características ornitomorfas; según las investigaciones de Menzel, los orígenes de éste personaje están en Qonchopata, otros autores argumentan sus vínculos iconográficos con Tiwanaku. Luego del ocaso Huari, el oráculo de Pachacamac continúa vigente prevaleciendo incluso hasta el tiempo de los Incas, de la cual quedan los más evidentes restos arqueológicos en el sitio.1
Otro caso de incursión podría representar el sitio de Cajamarquilla, el cual presenta evidencias de haber sido ocupado anteriormente por lo cual algunos autores afirman que fue desocupado antes de los huari y reutilizado por éstos; otros autores niegan la incursión Huari en Cajamarquilla.
En agosto de 2008 se encontró un fardo funerario huari en la huaca Pucllana al cual se le denominó “Dama de la Máscara”.  lo que demostraría que conquistaron a la cultura Lima en sus años de decadencia.
Incursión huari en la selva.-   El interés de los huari por la selva está ligado al consumo y producción de la hoja de coca. Existen evidencias del ingreso de la cultura huari por la cuenca del río Apurimac esta incursión se dio para el manejo de áreas de cultivo de cocales, estos cultivos fueron manejados desde los sitios de “Vista Alegre”  y “Palestina”, ambos investigados por S. Raymond.
«Vista Alegre» y «Palestina» fueron dos centros construidos bajo los patrones arquitectónicos clásicos de huari, que tuvieron una extención entre 15 y 30 ha y que a su vez articularon otros centros administrativos más pequeños en la cuenca del río Apurímac. Estos dos centros distan 20 km el uno del otro; «Vista Alegre» a la margen izquierda río abajo y «Palestina» en la margen contraria; sus restos arqueológicos no se encuentran bien conservados pero la cerámica hallada tiene similitud con la hallada en «Jargampata» y «Huari»; por otra parte sus construcciones cuadrangulares y sus edificios ortogonales son clásicos de la arquitectura huari.
La colonización de la selva por parte de los huari fue una labor costosa por tratarse de un territorio de difícil acceso, lo que manifiesta una administración eficiente y poder muy centralizado.
Además de la hoja de coca, también se cree que los huaris pudieron estar interesados en los cultivos de algodón plumas y aves exóticas, monos, plantas alucinógenas y patas de tapir; esto se deduce debido a que estos elementos estuvieron asociados al arte y la cultura en la ciudad de Huari.
Economía y política.-
La sociedad huari no tuvo posesión de la moneda ni el mercado, el estado monopolizó el abastecimiento, producción y distribución de los principales recursos. Además los huari utilizaron varias modalidades de producción, tributación e intercambio, el control de la economía se logró a través del establecimiento de centros administrativos provinciales.
El manejo político fue distinto en todo el ámbito nacional e internacional, teniendo en cuenta que los huari convivieron con otra entidad política y religiosa compleja como lo fue Tiahuanaco, al sur.
Metalurgia.-Existen vestigios de trabajos metalúrgicos huari en oro, cobre y bronce, utilizando las técnicas del vaciado, forjado, laminado, martillado y repujado.
Algunos autores sostienen que el trabajo metalúrgico en Huari tuvo antecedentes tiahuanacotas, en cuanto a las técnicas utilizadas; otros sostienen que la metalurgia en Huari tiene sus orígenes en Waywaka, un sitio arqueológico ubicado en Andahuaylas e investigado por Grossman, en donde se encontraron piezas de metal de mucha antigüedad.

Algunos de los trabajos metalúrgicos más complejos de la cultura Huari fueron hallados en el sitio de «Qonchopata» por Pazi-Escot y analizados por Ríos. Se trataría de un taller metalúrgico dedicado al trabajo del oro y el cobre, cuyo principal producto fueron los «tupus» o «topos», la cantidad de estos «tupus» es abundante en el sitio de Qonchopata, pero estos tupus de similares características también fueron encontrados en Huamachuco, Jargampata y Azángaro, por lo cual se piensa que Qonchopata fue un centro de producción a gran escala de estos artefactos.
La ciudad de Huari.-   La ciudad de Huari fue la capital del estado del mismo nombre. El núcleo urbano de Huari alcanzó durante la «época 2» un área de ocupación de unas 2000 ha (su mayor expansión) de la cual quedan como vestigios arqueológicos varias callejuelas con templos amurallados, patios ocultos, tumbas reales y edificios de viviendas de varios pisos.
La mayoría de los edificios estaban cubiertos de yeso blanco, con lo cual la ciudad resplandecía al sol de las montañas.
A medida que su población fue creciendo (algunos arqueólogos creen que llegó a tener unos 70.000 habitantes), también creció en importancia como ciudad sede del poder político. Inicialmente la ciudad debió reducirse a un centro administrativo con funciones políticas y religiosas. Según la evidencia arqueológica, la cultura huari declinó en importancia hacia el 1000 d. C., desconociéndose a ciencia cierta cómo y por qué fue finalmente abandonada.
Ante la baja productividad de la tierra se realizaron importantes obras de canalización y drenaje y sobre todo se crearon terrazas agrícolas que ampliaron notablemente la superficie cultivable. Estos andenes, construidos en las laderas de los cerros, suelen ubicarse cerca de los complejos urbanos, principales y secundarios, ya que satisfacían las necesidades de consumo de estos.
Sectores de la ciudad.- Los investigadores han dividido la zona central del asentamiento (que abarca 18 kilómetros cuadrados) en 12 diferentes sectores, a saber.
Monqachayoc.- En este sector se encuentran galerías subterráneas con techos formados por grandes bloques de piedra de una sola pieza y paredes recubiertas con lajas alargadas a manera de enchape, además de unos tubos labrados en piedras que se sospecha fueron usados para el transporte de agua a la ciudad.
Capillapata .- Sector formado por grandes muros dobles de entre 8 y 12 metros de altura. En la base tiene un ancho de 3 metros y en la cima entre 0,80 y 1,20 m, alcanzando 400 m de largo. Estos muros forman grandes cercados o 'canchones'.
Turquesayoc.- Llamado así por la presencia de restos de turquesa, sea en cuentas de collar o pequeñas esculturas. Debido a la alta concentración de este material se cree que en este sector estuvieron los talleres dedicados al trabajo de este material.
La Casa de Blas.- Por toda el área se encuentran desperdigados abundantes restos de artefactos líticos, como puntas de proyectil, punzones y pedernales. La principal materia prima era la obsidiana, el pedernal y la pelvis de cuy..
Canterón.- Llamado así porque se presume que este sector fue usado como cantera.
Ushpa Qoto.- Edificios diversos cercanos a una plaza. Tres murallas grandes corren de forma paralela, estructuras semicirculares y ambientes subterráneos.
Robles Moqo.- Esta área presenta tiestos de cerámica y artefactos líticos fragmentados. Un estilo de cerámica característico de huari toma el nombre de Robles Moqo, ya que fue aislado tomando en cuenta los fragmentos hallados en este sector por un guía local de apellido Robles.
Campanayoq.- Recintos circulares y trapezoidales. Están en mal estado de conservación, totalmente derruidos, solo se pueden identificar los cimientos.
Trankaqasa.- 16 petroglifos grabados en piedra. Se labraron surcos sobre superficies planas que luego fueron ligeramente pulimentadas. Se representan líneas concéntricas, volutas, serpientes, círculos y figuras geométricas.
Ushpa .-  Allí se han encontrado figuras humanas moldeadas que delatarían áreas específicas de servicios, talleres y almacenes
Gálvezchayoq  .- Cavidad circular de 11 metros de diámetro y 10 de profundidad, excavada intencionalmente. En el interior dos túneles cuidadosamente excavados tienen orientación norte y sur respectivamente.
Churucana.- Muros similares a los de Capillapata forman recintos trapezoidales y rectangulares .

Sitios provinciales del estado Huari Huari en el Cuzco
Otros centros provinciales del estado Huari fueron: Ichabamba, Wiracochapampa, Hongo pampa, Huicahuain, Huarihuilca, Chimu cápac, Socos, Pachacámac, Maymi, Pacheco, Atarco, Azángaro, Qonchopata, Jargampata, Vista Alegre, Palestina, Jincamogo, Pikillaqta, Cerro Baúl, Espíritu Pampa (Vilcabamba), Castillo de Huarmey

El señor de Huari
Es un hallazgo arqueológico dado a conocer en febrero de 2011 En efecto, en Espíritu Pampa, distrito de Vilcabamba, provincia de la Convención, departamento del Cuzco, se encontró un complejo funerario en cuya tumba principal, perteneciente a un dignatario del Imperio Huari se hallaron un pectoral, una máscara de plata, 223 cuentas del mismo metal, 17 piezas de oro y más de 100 piezas de cerámica.

El hallazgo del Señor Huari de Vilcabamba ha sido comparado en importancia con la del Señor de Sipan.