viernes, 1 de enero de 2016

LA ANTIGUA VILLA ROEL EN LA CALLE PÉREZ DE LA SALA DE OVIEDO

La villa Roel, propiedad de Faustino García Roel, médico, investigador y escritor, «uno de las más brillantes eminencias científicas asturianas», en opinión de Constantino Suárez (Españolito), y «sabio, soberbio y filántropo», según Saúl Torga, uno de los principales estudiosos de la vida de este eminente doctor.
En el plano de Oviedo de 1869 ya aparece dibujada la delimitación de la finca, con la grafía "Quinta de Roel", si bien no aparece reflejado el edificio.
La villa Roel era una hermosa casona-palacio, con jardín, estanque, gruta, fuente y árboles, se encontraba situada entre las calles Calvo Sotelo y Santa Susana de la que fue huésped el famoso músico Rimski Korsakov, autor del Capricho español.
Esta vivienda unifamiliar era un edificio extraño, sobre el que se dispone de muy poca información, más allá de la disponible sobre su propietario, el medico Faustino García Roel.

El estilo morisco con elementos góticos podría datar el edificio hacia 1875-1880, previo a la aparición de la arquitectura ecléctica,  en que estos elementos decorativos fueron usados en otros edificios de la ciudad.

Así por ejemplo existieron dos casas gemelas en la calle Uria, las números 30 y 32, con decoración tipo morisco, y proyecto de arquitecto Javier Aguirre, y se aprecia el uso de elementos decorativos góticos en decoraciones interiores de portales y escaleras.

Muchos años después tras la venta de la finca a los hermanos Menéndez, lo compran los jesuitas y fundan aquí un colegio. En el año 1931, cuando llega la República, se expulsa a los jesuitas de España y se les quita el colegio que tenían aquí. En el año 1932 se instaura el instituto en el edificio de los jesuitas. Pero con la Revolución de Octubre de 1934 se vuela el edificio, y hasta el año 1939 no se empieza el instituto con el edificio que conocemos ahora.
El doctor Faustino García Roel, nació de manera accidental en Ceceda   el 5 de mayo de 1821, (sus padres estaban de paso en el lugar). Siendo uno de sus principales benefactores. Tras estudiar Latinidad y Filosofía en la Universidad de Oviedo, se trasladó a Madrid para seguir la carrera de Medicina. Una vez acabada ésta, permaneció un tiempo en la capital española y pasó después a Oviedo, donde comenzó a ejercer la profesión que tanta fama le reportó enseguida. Con motivo de la invasión de cólera morbo en 1885, contraerá la terrible enfermedad.
Al mismo tiempo que desarrolló su actividad como médico particular, desempeñó numerosos puestos oficiales, como son los de médico e inspector de la Beneficencia Provincial, miembro de la Junta Provincial de Sanidad, médico de Prisiones y director del Hospital Militar de la provincia. Participó activamente en la fundación de entidades culturales, bancarias e industriales ovetenses, tales como el Casino, el Banco de Oviedo y la Fábrica de Gas.
Sin embargo, la faceta en la que más destaca fue en la de investigador de temas médicos. Los numerosos trabajos publicados en El Fomento de Asturias, El Carbayón y El Faro Asturiano, de Oviedo, y en Los Dos Mundos y El Siglo Médico,de Madrid, fueron asentando su fama, que llegó a la cumbre cuando la Academia de Medicina le otorgó el Premio Rubio por su obra Etiología de la pelagra, enfermedad endémica en Asturias sobre la que habían trabajado anteriormente los doctores Gaspar Casal y Martínez Fernández. En 1889 obtuvo el primer premio en el concurso celebrado en Valencia por el Instituto Médico para premiar a los mejores profesores de Medicina españoles. Fue miembro o estuvo en estrecho contacto con diversas sociedades médicas españolas y extranjeras.
Murió en Madrid, víctima de una parálisis, en 1895, cuando realizaba un viaje hacia Alicante, donde pasaba los inviernos.
Dejó una inmensa fortuna, de la que fueron herederos, entre otros, numerosas sociedades benéficas y culturales.
En 1909 se descubrió una lápida a su memoria en el Colegio de Médicos de Madrid, y en 1932 se le levantó un monumento --obra de A. Sordo y ubicada en el campo de la iglesia-- en su Ceceda natal, al que había también había dejado parte de su herencia (260.500 pesetas, «en 11 títulos de deuda perpetua interior» depositados en el Banco de España) a través de la Fundación Roel, creada en 1909, lo que permitió acometer la traída de agua, el alcantarillado y fomentar la educación, salud e higiene de los niños del lugar.
Publicó las siguientes obras: Etiología de la pelagra (Madrid, 1880); Colegiamiento médico (Oviedo, 1882); Tesis sobre la patogenia de las principales enfermedades que anticipan la muerte del género humano (Madrid, 1882).

En septiembre de 2009, en el transcurso de los actos conmemorativos del centenario de la fundación que lleva su nombre, ésta presentó un libro sobre García Roel, con textos de Alfonso Rodríguez y una tirada de 1.000 ejemplares para repartir entre los vecinos (conocidos como «escabecheros»).

No hay comentarios:

Publicar un comentario