ADOLFO ROJAS “EL NENE”
|
||||||||||||
Empezó a
torear a los ocho años de edad y se retiro en 1995, en un festival en las
Lomas de Villa, tras 70 años de actividad artística.
Vivió gran
parte de su niñez en el distrito del Rimac lo qwue le permitió presentarse
como becerrista en la Plaza de Acho, en 1932, como parte de la Cuadrilla
Juvenil, al lado de Alejandro Montani, Juan Risco y Fernando Vallejo.
En el año 1933
en Coracora, capital taurina de Ayacucho, estreno su primer traje de luces.
Cuando se
remodelo la plaza de Toros de Acho el 7 de enero de 1945, participo en la
corrida inaugural, y tomo la alternativa
de manos de Rafael Ponce “Rafaelillo” y como testigo estuvo Juan
Belmonte Campoy. Ese día mató al toro “Pajarillo” de la ganadería de La Viña.
Renuncio a la
alternativa y toreo en España como novillero. Debutó en Bilbao y salió a
hombros de la Plaza de las Ventas de Madrid en 1947.
También actuó
en Salamanca y Barcelona y por Hispanoamérica paseo el arte de Cuchares por
los cosos de Méjico, Venezuela, Colombia, Ecuador, Bolivia, Chile, Cuba y
Uruguay.
A mediados de
los años cincuenta regresa al Perú, recorriendo y deslumbrando con su toreo a
todo el país.
En 1982, fue
homenajeado por el presidente Fernando Belaúnde Terry.
El 24 de marzo
de 2006, el Congreso de la República le otorgo la insignia y el diploma de
Oficial del Congreso.
Falleció a los
90 años, víctima de una prolongada
enfermedad que se le hizo patente, el año 2000 cuando sufrió una trombosis
cerebaral en la madrugada
|
domingo, 9 de febrero de 2014
ÁNGEL VALDEZ Y ADOLFO ROJAS DOS TOREROS IMPORTANTES DE LA TAUROMAQUIA PERUANA
TARMA Y SUS TOREROS DE LA TIERRA
Tarma, nuestra bella Tarma, cuyo cielo viera torear , en
su Plaza “Juan Belmonte” a los buenos toreros de antes, como Adolfo Rojas “El
Nene” (pequeño, pero inmenso con su capote
y su muleta), al popular y espectacular banderillero Pedro Romero, José
Scotto, Rafael Puga en sus inicios, el maestro Hugo Bustamante y su precioso
caballo “Relicario”, el valiente torero Urquizo, el genial Humberto Valle, e
incluso a la bella y más grande mujer torero de todos los tiempos “conchita
Cintrón”, al diestro moreno y ganador del Escapulario de Oro del Señor de los
Milagros Rafasel Santa Cruz, y como
menciona el historiador tarmeño Alejandro
Palomino en su libro “Manifestaciones de la Cultura Popular Tarmeña”, en Tarma
lidiaron también toreros de la talla de Lagartijo, Mazzantini, Guerrita,
Joselito, Belmonte, Ángel Valdez Franco “El maestro”, una leyenda del toreo peruano
y otros.
Sin embargo, hubo también toreros tarmeños, como Carlos
Sheperd, Alberto Alvarez, Luis Sovero, Juan Agostini, José Landeta, Juan Delgiudice,
Isaac Fernández, Emilio Gabaldoni, Santos López, Teobaldo Santamaría, Miguel
Goyas Gutiérrez “Tingachuchi”, que ensalzaron la tauromaquia de la tierra
tarmeña.
Según la historia la afición de los tarmeños por los
toros antiguamente era muy fuerte, tal
es así que durante la construcción de la Plaza “Juan Belmonte”, allá por los
albores de 1900, se realizaban corridas en pro
de la construcción de la plaza tarmeña y Pedro Mascassi, callanchino y
buen tarmeño que tanto hiciera por su provincia en los múltiples niveles donde
participo, quien en 1920 fundara la cuadrilla de “señoritos toreros”,
llamados asi por la indumentaria o traje campero que solían vestir durante sus
bonitas tardes de toros, de las que fueron protagonistas, entre los que podemos
citar a Fidel Baldoceda “Lagartijo”, Luis Gadaldoni, Esteban Santamaría, Amílcar
Cantella ”Mico”, que fue un gran banderillero y otros grandes aficionados.
Ha habido toreros de la tierra en todos los tiempos, como
es el caso de Fidel Baldoceda “Lagartijo”, quien cuenta que en esas épocas se toreaba
por pagos pecuniarios, es decir que se
pagaban sus honorarios con alimentos o animales domésticos, poro demás esta
decirlo, lo hacían con gran fervor taurino en las diversas plazas de la
provincia (antes se construyeron plazas
en La Unión Leticia, más conocida como “Chancha Mina”, Picoy hasta Cerro
de Pasco. Fidel Balmoceda es con toda justicia uno de los buenos toreros que
tuvo la provincia de Tarma.
Por aquellos tiempos cada corrida significaba toda una celebración en la casa
de Fidel Baldoceda, pues era un acontecimiento digno de festejar con sus
familiares , sus grandes amigos. De él se dice que era un eximio dominador del
capote y la muleta.
Otro afamado torero tarmeño, fue Enrique Poma, más
conocido como “Matonados”, llamado así porque puso unas banderillas en la
espalda de un aficionado que no había quedado del todo satisfecho por una de
sus actuaciones y tuvo la impertinencia de decírselo, toda vez que a Poma le
había tocado en suerte un toro verdaderamente no se podía torerar. Desarrolló
una labor, más de subalterno y como tal, le correspondía ejecutar la suerte de
banderillas con la autorización de su matador de turno. Se cuenta que el mismo
fabricaba y entrenaba en carretones caseros (pequeña carretilla en cuyo extremo estaban las astas
de un toro) todas las suertes del toreo con su capote y muleta. Nada le
apasionaba tanto que estar frente a un toro bravo, que en aquellas épocas eran traídos
de Cachi Cachi, (Junín), de Santa Rosa de Ñahuin y de otras ganaderías de la zona,
lo que obviamente era todo un albur de bravura. Ya que varios de esos
ejemplares salían matreros o con embestidas descompuestas o inadecuadas, lo que
dificultaba enormemente una buena lidia.
Otro torero tarmeño, inolvidable fue Oswaldo Meza Cuello “El
Faraón”, hermano de dos grandes aficionados y promotores de las corridas en
Tarma como fueron Carlos Meza y Amador Meza. Oswaldo fue un aficionado práctico
controvertido, pues tenía un valor a prueba de todo, pues si faltaba un
matador, allí estaba él para suplirlo, unas veces participaba en lass corridas formales, otras
formaba parte de una coorida bufa, como la graciosa y muy querida “Ña Pancha”,
que arrancaba más de unaisa y aplauso al respetable. Cuenta su hermano Carlos
que en ese entonces los toreros paseaban el día de la corrida por toda la ciudad,
al compás de la Banda Filarmónica de
Tarma o del Colegio San Ramón y las banderillas colgaban esplendorosas de unos
palos que los muchachos de aquel entonces las llevaban orgullosos.
"ROVIRA", RAFAEL SANTA CRUZ Y CONCHITA CINTRÓN, TRES TOREROS PERUANOS
“ROVIRA”
Raúl Acha Sáenz, llamado “Rovira” nació en Buenos Aires el 3 de marzo de 1920 y murió en
Cuernavaca, México el 4 de junio de 2007), fue una primera figura del toreo mundial y considerado
un caso especial de torero con triple nacionalidad peruana, argentina y
española.
De origen vasco nace
Raúl Acha Sáenz el 3 de marzo de 1920 en la Ciudad de Buenos Aires, donde sus
padres -Esmeraldo Acha, bailador y guitarrista, e Isabel Sáenz-, tenían
diversos negocios entre los cuales destacaba uno muy próspero de carnes de
exportación. Tuvo dos hermanos, Ovidio y Angelines, quién se casó con el
empresario taurino Federico Lafuente López. A principios de los años 30 se
van a vivir a España, ahí participa en capeas de pueblos de la provincia y
desarrolla su interés por la tauromaquia. La tragedia de la Guerra
Civil Española lo hace regresar a América a principios de los
``Años 1940. Desde Francia, a donde él y su hermano Ovidio huyeron después de
la caída de Barcelona. En ese país estuvieron recluidos en un campo de
concentración casi un año, del cual se escapan para embarcarse como
refugiados al Perú, donde Rovira decide renunciar a su nacionalidad
argentina para adoptar la de este país y así poder torear como novillero local.
Es ganador del Trofeo de la Feria de Lima antecesor del Señor de los Milagros en
el año 1944.
Tauromaquia.- Tras una campaña corta en el
Perú, regresa a España para la temporada de 1945 – 46, en donde por su
excelente técnica como estoqueador se convierte en uno de los novilleros
punteros de la temporada española. Tomó la alternativa el 24 de junio de 1946,
en Barcelona siendo su padrino de Manuel Escudero junto con Julián Marín y
el mexicano Luis Briones. El toro de la ceremonia se llamaba:
"Mochuelo" de Arturo Sánchez. Debido al muy notable éxito obtenido
repitió en siete tardes más consecutivas en dicha plaza. Ese mismo año,
el 10 de octubre, , tomó la confirmación, con toros de Joaquín
Buendía, siendo su padrino "Gitanillo de Triana " y testigo Agustín
Parra “Parrita”
Participó, con gran éxito, durante los
siguientes años en plazas de España, México y Hispanoamérica. Siendo
considerado uno de los tres matadores más importantes de ese período junto
a Luis Miguel Dominguín y Manuel Rodríguez Sánchez "Manolete".
A la muerte de este en la Plaza de Linares la discusión de quién era la
primera figura del toreo mundial había quedado establecida entre Dominguín y
"Rovira", quien bajo argumentos contundentes se coloca en primer
lugar, saliendo 4 veces por la Puerta Grande de la Plaza de las Ventas de
Madrid en 1947,1948, y dos veces en 1949, cortando un total de 12
orejas.
Fue un torero de su época, muy atlético,
luchador, decidido y arriesgado, considerado un torero de leyenda por la
reciedumbre de su personalidad. Era un hombre alto, lo que le daba una
presencia desgarbada pero al mismo tiempo le daba ventajas sobre el morrillo de
los toros. En una entrevista realizada por Carmelo Torres a principio de
los años ochenta, describió la manera de lograr su técnica depurada y
única para no fallar al momento de entrar a matar, qué aprendió precisamente de
su padre, quien era un experto en la morfología de los bovinos por su
experiencia previa en el negocio de cortes de carnes. Explicaba
"Rovira"
que entrenaba con sus estoques directamente sobre los troncos de los árboles en
la Casa de Campo de Madrid utilizando el empuje de todo su cuerpo usando
el pecho como palanca. Esto hacía que, lo que en otros toreros hubiera podido
ser un "pinchazo en hueso", él lograra traspasar omóplatos ó
vértebras en un solo intento con una efectividad superior al 90%.
Familia.- En
Perú contrajo matrimonio, unión de la cual tuvo cuatro hijos: Isabel, Pilar,
Esmeralda y Raúl. De su matrimonio con la artista Conchita Martínez, gran
tonadillera, que interpretó la película "La morena de mi copla"
nacieron 3 hijos: Raúl, Marioli y el reconocido cantante Emmanuel. Es por
ende abuelo del cantante Alexander Acha..
Luego del
fallecimiento de su esposa, continúa con su carrera taurina. Posteriormente
contrae nuevas nupcias con Josefina Dupont, con quién tiene dos hijos: Erik y
Dick.
Vida después del retiro.- Después de su
retiro como torero activo, se dedicó a la labor de apoderado de toreros-el más
destacado Antonio Lomelín- y empresario taurino en México y Sudamérica, desde
mediados de los años 70's se dedicó completamente a manejar los intereses de su
hijo Emmanuel, siendo uno de los factores administrativos más importantes para
el desarrollo de esa espectacular carrera, residiendo cuando no estaban de
gira, en el Sur de la Florida. En el año 2005 regresa a México donde fallece a
consecuencia de un infarto el 4 de Junio del 2007 en la Ciudad de Cuernavaca.
Rafael Santa Cruz Gamarra.-
Nació en Lima el
3 de Julio de 1928, y falleció en la misma ciudad el 11 de marzo de 1991. Fue un
torero afroperuano
Mostró rara
estampa como novillero, ya que era alto, desgarbado, fornido y reidor. Pero se
consagró como el último de los grandes matadores negros. En la Plaza de
Toros de Acho, ganó el Escapulario de Oro de la Feria del Señor de los Milagros,
el máximo trofeo taurino del Perú.
Era negro, muy negro, y gustaba de salir al ruedo de celeste y oro. Su
temeridad parecía fruto de la indiferencia, pero su arte llegó a ser mayor.
Tuvo una peculiaridad adversa: su estatura. A su lado, los toros parecían
pequeños. Pero tenía un actuar escalofriante. Mientras ejecutaba manoletinas
ceñidísimas, reía, destacándose en su piel morena los dientes blancos. Otras
veces las ejecutaba riendo y mirando a los tendidos. El público deliraba y
Rafael sonreía. Era La maravilla negra del toreo. Alguien lo llegó
a llamar: Lima con traje de luces.
Recibió la alternativa en Barcelona,
el 27 de julio de 1952, de manos de Luis Miguel Dominguín. Toreó en el
Perú, Bolivia, Ecuador, Colombia, Venezuela, México, Portugal , España y
Francia.
Fue el único
torero afroperuano que actuó en el norte de África.
Falleció el 11 de marzo de 1991, en la ciudad de Lima.
CONCHITA CINTRON
Concepción Cintrón Verrill, fue una gran
rejoneadora, más conocida en el mundo
taurino con el nombre de “Conchita Cintron”, había nacido en Antofagasta
(Chile), el 9 de agosto de 1922 y murió en Lisboa (Portugal), el 17 de febrero
de 2009.
Conchita
Cintrón que con el corree de los años habría de convertirse en el referente mundial
de la torería peruana. Estaba considerada como la mejor rejoneadora de la
historia.
Biografia.- Su padre, Francisco Cintrón Ramos, puertorriqueño de
ascendencia española y la nacionalidad norteamericana, y fue el segundo
puertorriqueño en graduarse en la Academia Militar de West Point, en los
Estados Unidos. Asignado al Regimiento 65 de Infantería destacado en Panamá,
conoció allí a Loyola Verrill, con quién se casó. Conchita nació en
Antofagasta, Chile, a mediados de los años 20, don Francisco (que había
abandonado la carrera militar) fue enviado a Lima como representante de una
firma comercial norteamericana con intereses en el Perú. Conchita tenía tres
años cuando se mudaron a Lima.
La niñez de Conchita se desarrolló en la colonia extranjera
radicada en Lima, con otros niños inmigrantes norteamericanos, sin contacto con
el ambiente taurino de Lima. Pero pronto nació en ella la pasión por la
equitación, y a los 12 años entró en la Escuela de Equitación de Ruy da Cámara,
conocida como "El Picadero". Ruy da Cámara, rejoneador portugués,
pronto se fijó en las dotes de la chica y concibió la idea de convertir a
Conchita en figura del rejoneo y del toreo a pie. De este modo, se convertiría
en su mentor.
En El Picadero, Conchita aprendió todos los secretos de la
equitación. Se familiarizó con la baja escuela, el cabalgar a dos pistas, el
galope indistinto sobre ambas manos del animal, el piaffé, el trote suspendido
y la alta escuela, convirtiéndose en una gran caballista. Los sucesivos éxitos
en exhibiciones y concursos de salto -muy en boga en Lima por aquella época-
así lo demuestran.
Un día se le ocurrió al maestro incluir las prácticas de
rejoneo en el repertorio de ejercicios de los alumnos, utilizando una silla. A
Conchita le atrajo el nuevo juego, y pidió a su profesor que le enseñara todo
lo referente al tema.
En el verano de 1936, Conchita pasaba con su familia, con unos
amigos de sus padres y con Ruy y su mujer (Asunción) unos días de campo en la
hacienda Santa Bárbara, en Cañete (al sur de Lima), propiedad de Manuel
Barnechea, contertulio habitual de la Escuela de Equitación. Ruy tuvo que
domeñar a un toro muy arisco que estaba causando serios problemas a los
arrieros camino del matadero. Al cabo de media hora, Ruy invitó a montar a
Conchita, lo que ella aceptó sin dudar. Mientras le ajustaban los estribos,
volvieron a embolar al toro, que ya estaba agotado y no representaba un peligro
Debut.- En enero de 1936 se organizó en la plaza de Acho un festival benéfico de carácter
hípico-taurino que incluía una exhibición de salto y, como colofón, la lidia y
muerte de unos novillos de media casta por unos aficionados peruanos. A
Conchita se le presentaba así la oportunidad de actuar en público por primera
vez, poniendo en práctica todo lo aprendido hasta el momento.
El anuncio de una señorita rejoneadora alborotó el corrillo
taurino de Lima y la plaza se llenó. En esta oportunidad, la actuación de
Conchita se limitó a colocar algunos arponcillos en el morrillo del novillo que
le tocó en suerte. Luego se retiró entre las calurosas ovaciones de un público,
sorprendido por el atrevimiento de la niña. De este modo, Conchita iniciaba su
camino por el mundo profesional del toro.
Ruy decidió construir una placita para el entrenamiento de su
pupila. Para entonces, Conchita había realizado ya diversas actuaciones
públicas, pero fue en esa placita donde complementó el ejercicio de su arte con
el toreo a pie (toreo de muleta y suerte de matar). Como ella reconoce, el
Tentadero de La Legua (que así se llamó a la placita) y los cófrades que lo
conformaron constituyen un hito en su carrera.
Consagración en México.- En una ocasión,
cuando Conchita tenía 16 años, el gran matador mexicano Chucho Solórzano,
entonces en la cima de su popularidad y a la sazón contratado para la feria de
Lima, vio actuar a la chica en la placita, y conversó con Ruy da Cámara para
que se presentará en la capital mexicana. En junio de 1939, Conchita partió en
un vapor a tierras mexicanas en compañía de Ruy y Asunción. Así, si Conchita se
inició en el toreo en tierras peruanas, se hizo torera en México.
Chucho Solórzano y Rafael Vallejo -apoderado de Conchita durante
los años de su estancia en México- prepararon el debut en la Plaza de El Toreo
para el 20 de agosto.. La corrida
terminó en triunfo y la curiosidad inicial del público por ver a una mujer
torero se tornó en admiración al ver la desenvoltura de la niña ante los
animales de casta.1 A la semana repitió, obteniendo el mismo éxito.
De agosto de 1939 hasta fines de 1943,
Conchita toreó en la capital y los estados 211 corridas, matando a estoque 401
toros. Alternó con las más importantes figuras del toreo del momento y su
carrera quedó definitivamente ligada a nombres como el de Fermin Espinoza “Armillita”,
Lorenzo Garza, Luis Castro “El Soldado”, Luis Procuna, Silverio Pérez, Chucho
Solórzano y de todos los grandes maestros mexicanos de la época, sin dejar de
mencionar tres que grabaron su corazón por siempre: Juanito Gallo, Alberto Balderas y José González “Carnicerito
de Méjico” -el primero un
principiante, los otros dos consagrados- ya que los tres encontraron la muerte
en el ruedo en tardes fatídicas, con ella presente.
Durante esos años todas las ferias de importancia de México
contaron con la actuación de quien empezaron a llamar la Diosa Rubia del Toreo.
En América.- En 1944 Conchita Cintrón
volvió al Perú. Cosechó diversos éxitos y fue recibida por el presidente Manuel
Prado,, que le otorgó la nacionalidad. Inauguró la Plaza Monumental de Lima y
también fue a Santa Bárbara,
donde rejoneó por primera vez.
Después viajó a Quito, Caracas y Santa Fe de Bogotá, ciudad esta última donde, entre otras cosas,
ofreció una corrida sólo para niños en la plaza Santamaría.
Europa y España.- Conchita Cintrón
deseaba culminar su carrera toreando a pie en España. Para esto Ruy da Cámara nombró como
representante suyo en la península al famoso matador Marcial Lalanda (influyente apoderado en aquellos
tiempos, que poco después habría de apoderar a Pepe Luis, Manolo Vázquez y Antonio Ordóñez) para que allanara las dificultades que suponía
quebrar la estricta reglamentación española que no permitía la presencia
femenina en el ruedo.
Tras un paréntesis en Lisboa para
su presentación en la plaza de Campo Pequeño –donde sufrió un boicot de los
rejoneadores varones portugueses- Conchita Cintrón logró el permiso para
rejonear, y debutó en la Feria de Sevilla de 1945, en la última de abono. El
éxito le acompañó en esa y en las demás oportunidades que tuvo de actuar en
España -el 13 de mayo de 1945 rejoneó con singular éxito un novillo de
Garcigrande en Las Ventas de Madrid - pero el permiso para torear a pie y
rematar sus faenas con el estoque no fue posible. Tan sólo le permitieron
hacerlo en festivales benéficos a puerta cerrada, cosa que hizo con mucha
frecuencia. Sí lo consiguió en Marruecos
y Melilla, no sin sortear numerosas dificultades. No obstante, en la
corta pero intensa campaña española de los siguientes años, en la que toreó en
la mayoría de plazas españolas, dejó la impronta de su arte, alternando con
figuras principales del toreo de entonces.
Final de su carrera.-La campaña de
1950 marcó el fin de la carrera
taurina de Conchita Cintrón. Se despidió en primer lugar del público francés
(en Francia había actuado en
sus principales ferias) en Burdeos el 1 de octubre de esa temporada, estoqueando y
desorejando dos novillos de José Infante Da Cámara. De los ruedos españoles se
despidió en Jaén el 18 de del
mismo mes. En aquella oportunidad, desafiando la prohibición, toreó de muleta
una res de Oliveira.
El 5 de septiembre de 1951,, Conchita se casó con el portugués
Francisco de Castelo Branco, sobrino de Ruy, y vivía con su marido e hijos
cerca de Lisboa, hasta su fallecimiento el 17 de Febrero de 2009.
Escribió una autobiografía titulada Recuerdos.
viernes, 7 de febrero de 2014
EL COMBATE DE ABTAO - UNA ALIANZA DE PERUANOS Y CHILENOS CONTRA EL ENEMIGO
La
Alianza de Abtao
Tras una larga crisis, España había comenzado a
recuperarse durante el gobierno de Isabel II (1833-1868). Como parte de ese
proceso había reconstruido su poder naval y enviado expediciones a Asia y a
África. También había intervenido en dos de sus antiguas colonias americanas,
retomando bajo su soberanía a los dominicanos en 1861 y capturando al año
siguiente el puerto de Veracruz, junto con británicos y franceses. En ese
contexto de 1863 arribaron a las costas del Pacífico tres naves de guerra
españolas conduciendo una comisión científica. Fueron vistas con suspicacia. No
faltó razón para ello. En 1864 capturaron las islas Chincha y estuvimos a punto
de irnos a la guerra.
Las cosas se calmaron tras la firma del
tratado Vivanco-Pareja, pero las hostilidades se reanudaron a principios de
1866, cuando la reforzada fuerza naval española –al mando del brigadier Casto
Méndez Núñez– inició operaciones contra Perú y Chile. Los limitados medios
navales peruanos y chilenos no eran rivales para dicha fuerza, particularmente
para la fragata blindada Numancia, una de las naves más poderosas del
mundo en ese entonces. La única opción que les quedaba a los gobiernos de Lima
y Santiago era preservar sus medios navales hasta el arribo de los recién
construidos blindados peruanos Huáscar e Independencia, pudiendo luego
operar con alguna posibilidad de éxito.
Fue por ello que en febrero de aquel año tres de
nuestras naves –la fragata Apurímac y las corbetas América y
Unión– y dos naves chilenas –la corbeta Esmeralda y la
goleta Covadonga– se encontraban reunidas en el pequeño canal que
se forma entre la isla Abtao y el continente, al noreste de la isla de Chiloé.
El comandante aliado era el capitán de navío Williams Rebolledo. El 5 de
febrero éste se había alejado de la zona con la Esmeralda, dejando al
mando al veterano capitán de navío peruano Manuel Villar. Dos días después se
avistó a las fragatas españolas Blanca y Villa de Madrid, que
llevaban ya algunas semanas buscando a las naves aliadas. De inmediato Villar
dispuso que sus cuatro buques formaran una línea y se prepararan para el
combate contra unas naves de mayor porte que las suyas.
A las naves españolas, al mando del capitán de navío
Claudio Alvargonzález, les tomó casi 10 horas sortear los peligros de esas
aguas. La acción se inició a las 4:15 p.m. Durante una hora y quince minutos se
intercambiaron unos 1,500 disparos, a una distancia que oscilaba entre 1,000 y
2,500 metros. Finalmente, las fragatas españolas optaron por retirarse sin
poder destruir a las naves aliadas. Estas últimas habían prevalecido sobre sus
contrincantes y, aunque inútilmente, continuarían aguardando al arribo de los
blindados peruanos. Todos los buques sufrieron daños y tuvieron bajas, pero los
únicos muertos en la acción fueron dos marineros de la Unión.
En este combate tomaron parte muchos de
los marinos peruanos y chilenos que 13 años después se enfrentarían defendiendo
a sus respectivos países. Aquí la relación. Apurímac: capitán de
corbeta, José Sánchez Lagomarsino; teniente primero, Guillermo More;
guardiamarinas, Enrique Palacios, Decio Oyague y Leoncio Prado; y amanuense,
Adolfo King. América: guardiamarina, Diego Ferré Sosa.Unión: capitán de
fragata, Miguel Grau y teniente primero, Elías Aguirre. Covadonga: capitán de
corbeta, Manuel Thomson; teniente segundo, Carlos Condell de la Haza y teniente
segundo, Arturo Prat.
Aquella gesta evidenció que, en la medida
en que los intereses peruanos y chilenos estén alineados, podemos trabajar
juntos por un objetivo común. Esto no implica que olvidemos nuestras
diferencias ni renunciemos a nuestra historia, pero constituye una lección para
las generaciones actuales y futuras.
HlSTORIA DE LAS CORRIDAS DE TOROS EN EL PERU
|
Suscribirse a:
Entradas (Atom)