domingo, 21 de abril de 2013

LOS AUQUENIDOS PERUANOS: LA LLAMA, LA ALPACA, LA VICUÑA, EL GUANACO


La tribu Lamini pertenece a la familia de los camélidos y reúne a los llamados auquénidos, camélidos sudamericanos o lamoides. Cuenta con dos géneros y cuatro especies, exclusivas de América del Sur: dos de ellas salvajes —el guanaco y la vicuña- y las otras dos —la alpaca y la llama -, sólo cuentan con poblaciones domésticas.
Una característica de estos camélidos es la ausencia de dimorfismo sexual. Esto significa que no es muy fácil saber cuáles son los machos y cuáles son las hembras (sin examinar sus aparatos reproductores de cerca), porque son muy parecidos. Las cuatro especies de auquénidos pueden cruzarse entre sí y dar descendencia fértil.
A diferencia de los camellos, presentan un cuello largo y delgado característico, así pues el término auquénido deriva precisamente del griego antiguo αὐχήν (aujén), 'cuello'. El sistema digestivo es distintivo, pues posee una capacidad notable para digerir ciertas toxinas.1 Además, la estructura de la vesícula biliar se encuentra ausente.
Auquénido.- El término Auchenia se refiere al género, hoy en desuso, creado por Carl Peter Thunberg para clasificar a los camélidos del continente americano, las alpacas, los guanacos, las llamas y las vicuñas, a los que Linneo había clasificado como Camelus junto con los camélidos del Viejo Mundo. Sin embargo, nunca contó con gran aceptación, y en 1800 Cuvier fijó el criterio que se utilizaría hasta época reciente, trasladando las vicuñas al género monotípico  Vicugna y las restantes tres especies al género Lama. Algunas fuentes, como la edición de 1911 de la Encyclopeedia Británica. Continuaron utilizando el nombre Auchenia, aunque de acuerdo al Código Internacional de Nomenclatura Zoológica ya no debía ser considerado válido. Con el advenimiento del análisis de ADN se descubrió que las alpacas están más cercanamente emparentadas con las vicuñas y se les reubicó de Lama pacos a Vicugna pacos. Finalmente se reconoce, tal como lo propuso Thunberg, que estos camélidos forman un grupo definido compuesto de dos géneros (Lama y Vicugna) con sus características propias y diferente de los camélidos del viejo mundo. Su forma hispanizada es auquénido, para designar globalmente a los camélidos americanos. Varias fuentes consideran que en realidad no se trata de dos géneros sino de uno solo denominado Auchenia
Alpaca (Vicugna pacos).- Este camélido doméstico pesa entre 50 y 55 kg y su altura a la cruz es entre 0,94 y 1,04 m. Ha sido seleccionada solamente para la producción de fibra, la cual es muy utilizada aún en estos días. Su tamaño es poco más grande que el de la vicuña. Es un animal típico de la Puna húmeda del Perú y Bolivia, aunque también habita en Chile y en el noroeste de la Argentina, país en que casi había desaparecido y que lentamente la está repoblando con acciones del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria. En 2005, hay muchísimas en los Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda. su población mundial es de alrededor de 3.5 millones. El diámetro de la fibra es de entre 18 y 25 micrómetros.5 De las especies de camélidos domésticos, esta es la que cuenta con una fibra más fina, la que en el mercado internacional alcanza valores de hasta U$ 400 por kg.

Guanaco (Lama guanicoe).- Es una camélido silvestre. Su altura a la cruz es de 1 a 1,2 m y, si se incluye la cabeza, entre 1,8 y 1,9 m.6 Su peso es típicamente el doble que el de las vicuñas, alrededor de los 100 kg, pero puede alcanzar hasta 140 kg. Su pelaje es más largo que el de la vicuña pero más corto respecto del de la alpaca, también de excelente calidad y de color rojizo en los guanacos sureños del Perú. El diámetro de la fibra oscila entre 16 y 18 micrómetros. Una característica de los guanacos, es que tienen la cabeza oscura y la parte ventral y las patas de color más blanquecina. El guanaco norteño, es el antecesor de la llama. La presencia de guanacos en la Argentina, es muy amplia ya que posee el 90% de todos los guanacos del mundo, distribuyéndose ampliamente desde las islas del canal del Beagle en el extremo sur de la Patagonia hasta la Puna del noroeste argentino. En América del Sur, habita también Bolivia, Chile, Paraguay y elPerú
Llama (Lama glama).- Este camélido doméstico es el de mayor tamaño de los que habitan en América del Sur,; pesan entre 130 y 150 kg y tienen una altura a la cruz entre 1,09 y 1,2 m.3 Las llamas no constituyen una especie natural, ya que han sido «creadas» por los antiguos pobladores altiplánicos, a partir del proceso de domesticación de guanacos hace aproximadamente 5000 años. Su distribución geográfica ha sido muy variable en el tiempo según se extendía el Imperio Inca y el comercio de otras etnias con él, por lo que hay o ha habido poblaciones de llamas en Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile, Paraguay y el noroeste de la Argentina. Actualmente, existen muchos rebaños de llamas en los Estados Unidos, Europa, Japón  y Nueva Zelanda. Además, existen distintas razas de llamas. El color y largo de su pelaje es variable, dependiendo de la raza a la que pertenecen. El diámetro de la fibra oscila entre 20 y 80 micrómetros, dependiendo si son productoras de fibras o de carga.
Vicuña (Vicugna vicugna).-Es silvestre y constituye la especie de camélido más pequeña. Puede alcanzar una altura a la cruz de 0,75 a 1 m, pesando entre 40 y 60 kg.9 Su pelaje, de color beige o «vicuña», está compuesto por la fibra animal más fina del mundo (diámetro de la fibra: entre 11 y 14 micrómetros). Es blanquecino en la zona ventral e interior de las patas. La particularidad de esta especie es que posee dientes incisivos de crecimiento continuo (como los roedores). La vicuña habita —siempre a más de 3200 msnm— en zonas altiplánicas de Argentina, Bolivia, Chile, Perú y Ecuador.
Los auquénidos y las comunidades andinas y altiplánicas.- El Perú posee el 90 % de la población mundial de alpacas, el 82% de la de vicuñas y el 26% de la de llamas. Estas especies proporcionan una serie de productos como la carne, cueros y lanas. Las fibras de la alpaca y de la vicuña están consideradas entre las más finas del mundo. En la crianza de estas especies están involucradas más de 1400 comunidades campesinas que viven en esta región.
La llegada de los grupos humanos a los Andes es un factor decisivo para las especies animales ya que las han utilizado para contribuir a su alimentación y bienestar. Los camélidos han sido utilizados por las personas a lo largo de generaciones. Algunas especies (las llamas y las alpacas) fueron creadas a partir del proceso de domesticación hace más de 5000 años y tuvieron una participación muy importante en la historia de las culturas precolombinas peruanas.
Los camélidos sudamericanos han sido declarados productos bandera del Perú.
Los camélidos silvestres y los Incas.- Tanto los guanacos como las vicuñas siempre estuvieron ligados a las antiguas poblaciones humanas que habitaban en la Puna del Perú, y fueron valoradas durante el Imperio Inca.
Los incas tenían reglas para la explotación de estos animales que eran capturados por medio de los chakus cada tres o cuatro años. A muchos se los dejaba ir, a otros se los esquilaba y a algunos machos se los mataba aprovechando su cuero y su carne. Fuera de los chakus estaba prohibida la caza de la vicuña.
Con la fibra de la vicuña se tejían telas livianas llamadas Kumpi que eran usadas por la realeza inca y cuya confección y cuidado estaba a cargo de las Virgenes del Sol. Tan preciadas eran esta telas que existían funcionarios dedicados a su control y almacenamiento y se "sacrificaban" telas, incinerándolas para los dioses.
Aún en la actualidad, los pueblos puneños del sureste peruano, conservan una estrecha relación mística con los animales. Para ellos, los animales son Salqa o silvestres y Uywa o domésticos. los salqa son criados por las divinidades en la misma forma que los uywa son criados por los pastores. Para los Apus o divinidades de las montañas, los zorros equivalen, a los perros, los pumas son gatos, y las vicuñas son alpacas. Por eso está penado en muchas culturas andinas peruanas, atentar contra las vicuñas, ya que tienen dueño, y, por tanto, el cazador puede ser castigado como si un pastor le robara alpacas a otro pastor.
Fibras de camélidos: un gran recurso.- En Sudamérica el comercio y distribución de las fibras de camélidos está fuertemente asociado a tradiciones culturales y religiosas. En Abra Pampa (Jujuy), Argentina), durante los días de Semana Santa, se realiza la Manca Fiesta. Una celebración en la que se mezcla la actividad de venta y trueque de materias primas y productos elaborados, con la Resurrección de Cristo y las comparsas, y la chicha y la coca con las velas y los rezos. Estas fiestas suelen durar varios días en los que familias enteras traen su producción para venderla en el mercado: los de la Puna traen lana y fibra, los de la pre puna traen verdura y maíz. De Bolivia vienen con mote (maíz pelado en cenizas de tola), papas y hojitas de coca. Los almacenes de la zona se llenan de bolsas de harina, azúcar y fideos. También hay feria de ropa, calzado, comidas, kermesse y venta de animales en pie. Es uno de los pocos momentos en que los pobladores reciben dinero en efectivo, aunque para la mayoría es el momento del trueque.
Comercio Justo.-  Llegan a la manca fiesta, camiones vacíos de los acopiadores de lana. Intermediarios que fijan el precio de la lana en bruto (se compra sin distinción de colores ni finuras). El precio que imponen es generalmente bajo y los pobladores, al principio, prefieren no vender. Pero a lo largo de los días van cediendo. Porque la venta en la feria es escasa, porque los changuitos tienen hambre, porque la chicha y el vino corren. Se llega así al momento de festejar, pero si no hay venta, no se puede. Finalmente alguno vende y luego va aflojando el resto. Al final, en medio de la macha y la resaca los coyas cargan los burros o las llamas que habían venido con lana, con las provisiones que han podido comprar o conseguido por trueque y que deberán durar todo el año. Mientras tanto los acopiadores hacen paquetes inmensos con la fibra, llenan sus camiones y parten hacia la ciudad.
En 2006, aparecen numerosas iniciativas que están trabajando con las comunidades y revirtiendo esta situación con mecanismos asociativos de mejora, producción y comercialización de la fibra de camélidos.
Los problemas mencionados con los camélidos, la pérdida de recursos y falta de políticas de estado que protejan a las comunidades, ha ido generando en las poblaciones indígenas, la tendencia a la cría de ganado no autóctono más valorado subjetivamente, como vacas y cabras.
Lo paradójico de esta situación es el valor de las llamas y las alpacas en Europa, EE.UU. y Australia, reflejado en los precios que alcanzan los reproductores en el extranjero. Por ejemplo, el macho campeón en la feria de Antofagasta de la Sierra se vendía a 180 dólares en Catamarca, mientras que una pareja de llamas de buena calidad puede costar alrededor de 15.000 dólares en EEUU. y ¡un macho de alpaca suri llegó a venderse en 70.000 dólares!. Evidentemente falta el concepto ético y legal del "fair trade" o comercio justo.
La carne de camélido.- Los pueblos andinos ante la necesidad de conservar la carne de consumo de camélidos domésticos (llamas y alpacas), desarrollaron una técnica de deshidratación utilizando los rayos del sol y la sal. Ello dio origen al conocido charqui, que hoy día se sigue utilizando.
Este tipo de carne tiene muchas ventajas desde el punto de vista nutricional. Estudios científicos han destacado el bajo porcentaje de grasas que tiene la carne de camélido doméstico (4,8 %), por lo que es muy adecuado en dietas para personas con afecciones cardíacas o que siguen un régimen bajo en grasas. Pero además el nivel de grasas disminuye en el charqui que tiene 2,1 %
Así tenemos que de proteínas, el charqui de camélido tiene 74,1 % contra 67 % del charqui de bovino; de humedad, el charqui de camélido, 1,2 % contra 20 % del charqui de bovino; lípidos, 2,1 % del charqui de camélido contra 4 % del charqui de bovino; cenizas, 4,5 % del charqui de camélido contra 8 % del charqui de bovino y extracto no nitrogenado, 6,9 % del charqui de camélido contra 1 % del charqui de bovino.

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