viernes, 15 de julio de 2011

HAYA DE LA TORRE Y LA UNIDAD DE AMÉRICA LATINA

HAYA DE LA TORRE Y LA UNIDAD DE AMÉRICA LATINA
Este 22 de febrero se cumplen 112 años del nacimiento de Víctor Raúl Haya de la Torre, considerado el peruano más ilustre del siglo XX. Durante décadas, Haya de la Torre defendió la viabilidad y la urgencia de la unidad de América Latina. Al fundar el aprismo, fue el primero que puso sobre una base realista y concreta ese sentido anhelo de nuestros pueblos.
Su planteamiento tuvo una especial claridad y significación con motivo de la Segunda Guerra Mundial y del llamado del presidente Franklin D. Roosevelt a la defensa continental del campo aliado. Entonces, el aprismo perseguido y con su fundador y líder máximo amenazado de muerte, con centenares de militantes presos y muchos líderes desterrados, realizó, afrontando todos los riesgos, una Convención Nacional en julio de 1942 que debatió y sancionó un Plan para la Afirmación de la Democracia en América, elaborado por Haya de la Torre y luego incluido en su libro La defensa continental (1942).
Este documento es un valioso testimonio de anticipación del pensamiento de Haya de la Torre al proceso que se desarrolló después de la guerra mundial. En el Plan para la Afirmación de la Democracia en América consignó, entre otras medidas, realizar un Congreso Interamericano que sancione un "pacto de Libertades de los 21 Estados de ambas Américas, basado en la comunidad de postulados democráticos de sus constituciones [...] en resguardo de la existencia de la democracia en todo el hemisferio".
Junto con ello, Haya de la Torre propuso un Gran Congreso Económico Interamericano que "acuerde un plan general que tenga en cuenta" reformas como "la creación de una moneda indoamericana", la "creación de un Banco de Exportación e Importación Interamericano", el "establecimiento y organización de la Unión Aduanera Interamericana", y, lo más importante, la "superación del panamericanismo tutelar por el interamericanismo democrático sin imperio", basado en la coordinación y el respeto soberano entre la América desarrollada y la América en vías de desarrollo.
La dictadura retrasó este proceso y Haya de la Torre tuvo que sufrir el exilio dentro de su propio país, asilado en la embajada de Colombia. Superado este paréntesis antidemocrático, Víctor Raúl retomó la iniciativa con especial brío en el artículo "Hacia la unidad económica de América Latina". Allí insistió en que nuestros países no sean espectadores pasivos del proceso unificador europeo; y demandó: "Ahora que el Mercado Común de la Europa Occidental [...] perfila la unidad europea como una meta próxima, [...] el proyecto del Mercado Común Latino o Indoamericano tendrá, pues, que convertirse en un anhelo público, mayoritario, que mueva la opinión de todos los sectores sociales que aspiran a la emancipación económica de nuestros pueblos, porque sólo por su coordinación o unidad económica podrán dejar de ser vasallos de los organizados conjuntos más poderosos que dominan imperialmente a los países dispersos y por tanto débiles y retrasados".
Haya de la Torre propuso en ese artículo medidas muy concretas: "La expansión coordinada de mercados, el intercambio compensado de productos, la organización intercontinental de transportes, la revisión de barreras aduaneras, la creación de un Banco Latino o Indoamericano de Reserva y Fomento y el estudio de una moneda continental que ponga término a la lucha desigual de 17 o 18 tipos monetarios diferentes con el dólar y la libra". Otra idea importante era la ciudadanía continental, que disminuyera las fronteras internas y promoviera la educación, los negocios y el turismo.
Estas propuestas de Haya de la Torre tenían un profundo alcance estructural y técnico. No eran generalidades, eran las tesis de un estadista lúcido y genial y definían un programa de acción, una agenda para la unidad de América Latina, que sigue vigente y que debemos contribuir a hacer realidad.

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