jueves, 12 de diciembre de 2013

HEROES DE CARNE Y HUESO EN LA VIDA REAL

El encanto de las pliculas de desastres no solo eside en la calidad de sus efectos especiales sino tambien en el caracter del protaonista, por lo general un tipo de modales rudos y voz gruesa que entre lisurotas y cierta dosis de ternura se pone el disfraz de lider para doblegar el caos. Lo hizo Charlton Heston en "terremoto" Steve Mc Queen en "Infierno en la torre" y Gene Hackman en "La aventura del Poseidon". Cuando ocurren desastres como el del ultimo martes, en La Victoria, es inevitable imaginar que hubiera hecho alguno de estos personajes en dicha situacion. Imagine por un minuto a Tommy Lee Jones-cabellos grises, rostro agrietado, chalequito de seis bolsillos- tratando de ordenar a bomberos, serenos y policias, mientras la presion del agua en los hidranteses insuficiente, las mangueras tienen huecos, faltan mascaras antigas y las escalas telescopicas son muycortas. Antes de que pudiera dar una orden, un ayudante le informa que entre el publico arremolinado alrededor del edificio en llamas, varios delincuentes han tratado de robar las motocicletas y repuestos que han podido salvarse. Que pese l humo que dificulta la respiracion -altamente toxico, segun los especialistas- algunos padres se han acercado con sus hijos "para ver el incendio de cerquita". Por ultimo que el bombero rescatado herido, que fuera trasladado a un hipital de ls Seguridad Social, no pudo ser atendido "porque no presento su D.N.I. Al hombre ue persiguio incansablemente a Richad Kimble por las calles de Chicago, lidio con un volcan en pleno centro de los Angeles, enfrento al temible Anton Chigurth en Texas y lucho al lado del capitan America en la segunda guerra mundial la paciencia se le agotaria. Tiraria la toalla. O, mejor dicho, pediria un doble. El siniestro ocurrido en un almacen de llantas y motos de la avenida Nicolas de Arriola nos ha reelado dos rostros muy distintos. Por un lado el de la indolencia, personificada tanto en este grupete de ladronzuelos ue quiso aprovecharse de la desgracia ajena, como en el gobierno, capaz de invertir US$.3.500 millones en modernizar una destartalada refineria y no usar un pellizco de una suma para equipar adecuadamente a sus bomberos a fin de que no sigan pasando penurias en cada emergencia. Y por otro, el de la solidaridad, esa que, a pesar del abandono y los burocratismos absurdos, siempre termina devolviendonos la esperanza. Basto que en Twitter se pidiera ayuda paa quienes en ese momento sumaban mas de doce horas combatiendo el fuego y rapidamente algunas empresas llevaron comidas y bebidas al lugar del siniestro.Luego los vecinos acercaron cafe, panes, fruta y hasta panetones. En ocasiones como esta solemos ser muy creativos al inventar adjetivos para elogiar a los bomberos, y aun asi nos quedamos cortos. Pero ya es momento de hacer algo mas. La catastrofe del martes no fue una pelicula producida por Iwin Allen: fue un hecho real. Y el fuego no se apaga cn palabras.

No hay comentarios:

Publicar un comentario