viernes, 7 de diciembre de 2012

LA CRUELDAD NO ES UN ACTO DE CULTURA

Jeremmy Bentham, el gran filosofo ngles, afirmaba hace 250 anos que los animales, por su capacidad de sentir agonia y sufrimiento, debian contar con derechos  fundamentales como el estar libres de tortura.
Hoy en pleno siglo XXI, losque coincidimos  con esta postuacion bregamos por la radicacionde toda forma de tortura a los nimales, especialmente si esta se produce por diversion.
La Ley 27265 pretendio recoger este criterio. Su art. 2 consagra: " Erradicar y prevenir todo maltrato y actos de crueldad con los animales, evitandoles sufrimientos inncesarios". Sin embargo, la disposicion tercera de esta misma ley dice: " exceptuase [...] las corridas de toros peleas de gallos y demas espectaculos declarados de caracter cultural[...]
Como es evidente, esa excepcionno tiene logica puesto que seria inmoral e incompetente la autoridad que declare que es cultural el hacer sufrir  a un animal para que la gente se divierta.
Ahora se debate el Proyecto de Ley Numero1454/2012-IC, cuyo rincipal cnsderando dice:  Queda terminantemente prohbida la utilizacion de animales [...} de cualquier especie en [...] en [...] espectaculos [...] cuand [...] involucre nflingir maltrato al animal [...], cualquiera que sea su gravedad o su muerte".
Esta inciativa ha motivado la reaccion de quienes, por defender la " fiesta brava", la califican de inconstitucional y de atentar contra los derechos humanos.
Aludir a la cultura o a los derechos humanos para oponerse a la prohibicion de toturar animales puede tener algun asidero en el ambito legal, perono en el moral. Un acto cultural es una manifestacion del espiritu y como tal no puede compadecerse con un acto brutal. El clavar lanzas y banderillas a un toro, verlo desangrar y morir no puede ser, como alguien afirma, 'fuente riquisima de inspiracion para todas las artes y las letras'.
Los cruenos espectaculos de Roma Antigua divertian a la aristocracia y al pueblo, y quizas alguien  podria considerar el derecho a esta diversion como un derech humano".
Pero estos especclos, verdaderameneinhumanos, repugnan a la conciencia de nuestro iempo.
Afirmar que la prohibicion  de ' la fiesta taurina'  afecta la libertad ybel libre desarrollo de la persona, e incluso la dignidad  humana, es un argumento similar al qu empleaba John Calhoum, gran defensor de la exclavitud en el pais del norte.
Proteger a los animales demaltrato es una tendencia planetaria de caracter humaitario y n vulnera  derecho alguno. Somos mchos los que creemos justo proteger al animal de actos crueles. Y soms mas los que negamos  que sea positivo para la formacion de nuestros hijosy nietos el ver en la pantalla en nuestras casas com se mata a un toro despues de haberlo hecho sufrir y desangrar...solo por diversion,
Ningunaforma de violenca es buena. Debemos encontrar el punto justo donde coincidan la razon y el crazon. Si en nombre de la cultura se permiten espectaculos sanguinarios donde el sufrimiento y muerte de los animales sirven de regocijo de los humanos, la cultura esta siendo mal entendida y deberia ser urgentemente rescatada.











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