domingo, 7 de junio de 2015

LA BATALLA DE ARICA

El 7 de junio se celebra el “Día de la Bandera”en el Perú y el «Día de las Glorias de la Infantería» en Chile. Por medio de la ley 20663 de 2013, el gobierno chileno declaró feriado el 7 de junio en la Región de Arica y Parinacota
La batalla de Arica, también conocida como el asalto y toma del morro de Arica, fue un suceso bélico que se llevó a cabo en la ciudad de Arica a principios de junio de 1880. Esta batalla formó parte de la Campaña de Tacna y Arica, una de las campañas terrestres de la Guerra del Pacífico.
Posteriormente a este suceso, se desarrollaron la expedición Lynch —que tuvo como objetivo la destrucción de las haciendas azucareras, que constituían la principal fuente de ingresos del Perú tras la pérdida del salitre de Tarapacá, y exigir contribuciones de guerra a los hacendados peruanos— y las Conferencias de Arica —que, bajo los auspicios del gobierno de Estados Unidos, buscaron un acuerdo que pusiera fin a la guerra; las conferencias de paz se realizaron a bordo de la fragata estadounidense «Lackawanna» del 20 al 27 de octubre de 1880,  sin embargo, el fracaso de estas negociaciones dio paso a la continuación del conflicto—.
Mientras la historiografía peruana considera como pertenecientes a esta batalla todos los enfrentamientos ocurridos entre el 27 de mayo y el 7 de junio de 1880, la historiografía chilena  considera que comprende solo los 55 minutos de duración del ascenso y toma del morro de la ciudad.
Luego de la Batalla del Alto de la Alianza o de Tacna, la División de Reserva del ejército chileno que no había participado en esta batalla, con un efectivo de 6500 hombres, se movilizó hacia el sur de Tacna y flanqueó el acceso norte de la ciudad de Arica. El responsable de la plaza era el comandante naval Camilo Carrillo, quien había convocado a arequipeños y tacneños a defender Arica, pero al caer enfermo, viajó a Lima, nombrándose al coronel Francisco Bolognesi Cervantes como defensor de la plaza.
La defensa de Arica contaba con poco más de 1600 hombres al mando del coronel Bolognesi. La ciudad era defendida en el mar por el monitor Manco Cápac, al mando del capitán de fragata José Sánchez Lagomarsino.
El 30 de mayo, la caballería de reconocimiento chilena llegó al río Lluta.. Con ello, el jefe militar de Arica ordenó minar las cercanías y fortificar las posiciones que miraban al norte de la ciudad. Bolognesi envió un telegrama al prefecto de Arequipa,  pidiendo los refuerzos del coronel Segundo Leiva: “Arica. 30 de mayo de 1880. Esfuerzo inútil. Tacna ocupada por el enemigo. Nada oficial. Arica se sostendrá muchos días y se salvará si Leiva jaquea al enemigo aproximándose a Sama y se une con nosotros” (Telegrama del coronel Francisco Bolognesi al prefecto de Arequipa.)
El 1 de junio, el escuadrón Carabineros de Yungay se aproximó a Chacalluta, siendo capturados los ingenieros Teodoro Elmore y Pedro Ureta después de inutilizar el ferrocarril del lugar usado por los chilenos. Ese mismo día, desertó de las fuerzas peruanas el coronel Agustín Belaúnde, jefe del batallón Cazadores de Piérola y uno de los que acordaron resistir hasta el final en el consejo de guerra, siendo declarado traidor a la patria.
El 2 de junio comenzaron a llegar las fuerzas chilenas por ferrocarril, ocupando Chacalluta y el valle de Azapa. Bolognesi informó de la siguiente manera al prefecto de Arequipa:
“ Arica. 2 de junio de 1880. Enemigo todas armas trasladadas trenes. Encuéntrense acampados dos leguas esta plaza. Esperamos mañana ataque. Resistiremos “. ( Telegrama del coronel Francisco Bolognesi al prefecto de Arequipa).
Durante todo el día y la noche del 4 de junio,  los chilenos ubicaron la artillería de campaña a cargo de los mayores Salvo, Frías y Montoya. Para ese día, se habían concentrado en el puente del ferrocarril Tacna-Arica, el regimiento Buin, 3.º de Línea, 4º de línea, Lautaro, Batallón BulnesCarabineros de YungayCazadores a Caballo y 4 baterías de artillería, sumando 5300 hombres. La noche del 4 de junio, se instalaron las baterías chilenas en los cerros al este del morro de Arica. La división chilena estaba al mando del coronel Pedro Lagos.
El 5 de junio, el general Baquedano envió al mayor José de la Cruz Salvo como parlamentario frente a las tropas que defendían Arica para intimar la rendición de la plaza, realizándose el siguiente diálogo:
·         Bolognesi: Le oigo a usted.
·         Salvo: Señor, el General en Jefe del Ejército de Chile, deseoso de evitar un derramamiento inútil de sangre, después de haber vencido en Tacna al grueso del Ejército aliado, me envía a pedir la rendición de esta plaza, cuyos recursos en hombres, víveres y municiones conocemos.
·         Bolognesi: Tengo deberes sagrados que cumplir y los cumpliré hasta quemar el último cartucho.
·         Salvo: Entonces está cumplida mi misión.13
Bolognesi consultó su decisión con sus oficiales frente a Salvo; la propuesta de rendición fue rechazada. Este suceso ocurrió en la llamada Casa de la Respuesta en Arica. Los quince oficiales que acompañaron al coronel Francisco Bolognesi el 5 de junio de 1880 eran:
·        Coronel  José Joaquín Inclán.
·        Coronel Justo Arias y Aragüez
·        Coronel Marcelino Varela.
·        Coronel Alfonso Ugarte.
·        Comandante Juan Guillermo More Ruiz.
·        Comandante Manuel J. La Torre.
·        Comandante Ramón Zavala
·        Comandante Francisco Cornejo.
·        Comandante Benigno Cornejo.
·        Comandante Francisco Chocano.
·        Comandante Mariano E. Bustamante.
·        Comandante Juan Pablo Ayllon.
·        Teniente coronel Roque Sáenz Peña (argentino que sirvió en el ejército peruano, participó en la batalla y fue herido en ella; posteriormente sería presidente de la Argentina en 1910.
·        Capitán de Fragata José Sánchez Lagomarsino (capitán del monitor Manco Cápac).
En Arica se encontraba el navío Italiano "Garibaldi" con el fin de salvaguardar las propiedades de los inmigrantes italianos en Arica y Tacna.
Fuerzas Peruanas
·         Jefatura de la Plaza y del Detall: 15 hombres
·         Comandancia General de la 7.ª División: 4 hombres
·         Batallón Artesanos de Tacna N°29: 426 hombres
·         Batallón Granaderos de Tacna N°31: 249 hombres
·         Batallón Cazadores de Piérola: 221 hombres
·         Comandancia General de la 8.ª División: 4 hombres
·         Batallón Tarapacá N°23: 247 hombres.
·         Batallón Iquique N°33: 337 hombres.
·         Baterías del MorroEste y Norte: 400 hombres

Fuerzas Chilenas  
·         Regimiento "Buin" 1.º de Línea: 885 hombres
·         Regimiento 3.º de Línea: 1053 hombres
·         Regimiento 4.º de Línea: 941 hombres
·         Regimiento Lautaro: 1000 hombres
·         Batallón Bulnes: 400 hombres
·         Carabineros de Yungay: 300 hombres
·         Cazadores a Caballo: 300 hombres
4 Baterías de Artillería: 600 hombres

La infantería chilena estaba armada con fusiles Combian y Gras recalibrado a la bala del Comblain, de tal manera que utilizaban el mismo cartucho, mientras que la caballería chilena utilizaba carabinas Winchester Modelo 1866, carabinas Remington y sables.
La artillería chilena estaba compuesta de tres brigadas que agrupaban 22 cañones Krupp de campaña de calibres de 78,5 mm y 75 mm, además de 2 ametralladoras.
Todas las fuerzas peruanas estaban armadas con fusiles Chassepot, que utilizaban cartuchos de papel y se trababan después de 50 a 100 tiros. La excepción era el Artesanos de Tacna N°29, armado con fusiles Peabody-Martini, y el Granaderos de Tacna N°31, armado con fusiles Remington.
Las baterías peruanas de Arica eran las siguientes:
·        Baterías del Morro, al mando del capitán de navío Juan Guillermo Moore, divididas en:
·         Batería Alta, que apuntaba al mar, con un cañón Vivasseur de a 250 pdr, dos Parrott de a 100 pdr y dos Voruz de a 68 pdr, y
·         Batería Baja, que apuntaba al mar y a tierra, con tres Voruz de a 68 pdr.
·        Baterías del Este, que apuntaban a tierra hacia el este, al mando del teniente coronel Medardo Cornejo, divididas en:
·         Batería Ciudadela, en el cerro Chuño, con un Voruz de a 68 pdr y dos Parrott de a 30 pdr, y
·         Batería Este, en el cerro Aniani, con tres Voruz de a 68 pdr.
·        Baterías del Norte, que apuntaban todas al mar, al mando del teniento coronel Juan Pablo Ayllón, divididas en:
·         Batería San José, al norte, de la desembocadura del río San José, con dos Parrot de a 150 pdr;
·         Batería Santa Rosa, con un Vavasseur de a 250 pdr, y
·         Batería Dos de Mayo, con un Vavasseur de a 250 pdr.
Desde abril de 1880, bajo la dirección de Teodoro Elmore, los peruanos habían empezado los trabajos para minar la línea de defensa, pero esto resultó ineficaz en su mayor parte. Para la red de minas existía un aparato generador de electricidad en el morro, además de un aparato eléctrico cercano al hospital.
El 5 de junio,  después de que el mayor Salvo regresara de parlamentar con Bolognesi, la artillería chilena ubicada en Chacalluta y Azapa inició el fuego a las 9:00 con las defensas peruanas de las Baterías del Norte y del Este. El enfrentamiento se prolongó hasta las 16:30.
El 6 de junio a las 12.00, se inició el bombardeo chileno desde las baterías de tierra así como por el mar por los buques, Loa, Covadonga, Magallanes y Cochrane. Las defensas peruanas utilizaron las Baterías Norte, las Baterías del Morro, las Baterías del Este y los cañones del monitor  BAP Manco Cápac.
El Cochrane recibió un impacto de un cañón Voruz de las baterías del morro, justo en el momento en que se cargaba un cañón de avancarga con un saquete de pólvora, que lo hizo explotar provocando 27 heridos, de los cuales murieron 7 posteriormente. La Covadonga recibió dos impactos y fue retirada a remolque por la Magallanes.
Es importante resaltar la figura del comandante Juan Guillermo Moore (ex-capitán de la Fragata Independencia") como encargado de las baterías del morro.
La batería peruana San José atacó al regimiento Lautaro y a una compañía del regimiento Buin 1.º de Línea, que había llegado a los restos del naufragado buque Wateree por el Norte.
Los disparos peruanos fueron: Baterías del Morro, 40; Baterías del Norte, 21; Baterías del Este, 5; y monitor Manco Cápac, 5, totalizando 71. Los disparos chilenos fueron: artillería de tierra, 186; Cochrane, 19; Magallanes, 28; Covadonga, 27; y Loa, 12, totalizando 272.
El buque de mi mando fue alcanzado por una granada que chocó con el canto alto de una de las portas, ya al estallar prendió fuego a un cartucho con que en ese momento se cargaba el cañón, hiriendo y quemando a 27 individuos, de los cuales hay 25 graves. La Covadonga no tuvo bajas pero ha recibido dos proyectiles a flor de agua, que la obligaban a mantener sus máquinas en ejercicio para achicar el buque. La envío a Pisagua para que se repare con tranquilidad. La Magallanes, que salió ilesa del combate, marcha también a Pisagua con el objeto de convoyar a la Covadonga y para que rellene sus carboneras. (Parte de Juan José Latorre, comandante del acorazado Cochrane).
En la tarde del 6 de junio, el coronel chileno Pedro Lagos envió al ingeniero peruano Teodoro Elmore, quien estaba prisionero, para que hablara con el coronel Bolognesi y pedirle la rendición. Bolognesi descalificó a Elmore como parlamentario. Elmore explicó al coronel peruano Marcelino Varela que el ataque chileno sería por el este. En esos mismos momentos, Lagos alistaba su tropa para el ataque. Elmore regresó al campamento chileno a las 23.
Las fuerzas chilenas se dispusieron de la siguiente manera: el regimiento 4.º de Línea atacaría la batería Este, el regimiento 3.º de Línea haría lo propio con la batería Ciudadela, ambas baterías del frente Este, con el regimiento Buin 1.º de Línea como reserva,. Los regimientos Bulnes y Lautaro atacarían los fuertes San JoséSanta Rosa y Dos de Mayo, en el frente norte. Los movimientos de las fuerzas chilenas por ese sector empezaron a las 5:00 horas.
Para el ataque al Ciudadela, Pedro Lagos determinó que se rifaran la misión los comandantes Ricardo Castro del 3.º de línea y Luis José Ortiz del Buin. La suerte recayó en este último; sin embargo, Ortiz decidió entregar su misión a Castro, por lo que Ortiz perdió el respeto del Buin.15
Lagos había instruido a Ricardo Castro atacar a las 5:00 de la mañana, como no escuchaba ataque alguno, envió a Belisario Campo a vigilar a Castro y ordenarle que cargara sobre el Ciudadela. Tanto los jefes del 3.º de línea, José Antonio Gutiérrez y Federico Castro, como Belisario Campo increparon a Castro para que diera la orden de ataque, pero Castro desertó del liderazgo del 3.º de línea y fue el Teniente Coronel José Antonio Gutiérrez quien asumió el mando del ataque al Ciudadela.
El 7 de junio,  el combate se inició por el sector de las baterías del Este a las 5:30 de la mañana, cuando aún todo estaba en oscuridad.
El despliegue del 3º de Línea fue avistado por los centinelas de la batería Ciudadela, rompiéndose los fuegos incluso antes de ordenarlo los comandantes. En el camino, se detonaron dos minas pero ocasionaron pocos daños y apenas detuvo el avance del 3º de Línea. La división chilena se desplegó en grandes grupos para así disminuir los daños de las minas enterradas. Cuando llegó la primera ola de atacantes, tras una lluvia de balas, las fuerzas defensoras lograron contenerlas mediante un movimiento coordinado de fusilería, explosión de minas y bayonetas. Se ordenó una segunda oleada sobre las posiciones peruanas. Las reducidas fuerzas defensoras fueron finalmente aplastadas por los chilenos que entraron por cientos en la batería. El subteniente chileno José Ignacio López capturó la bandera peruana. En la lucha murieron casi todos los defensores, entre los que destacaron el coronel Justo Arias y Aragüez, jefe del batallón Granaderos de Tacna; el teniente coronel Francisco Cornejo, jefe del batallón Cazadores de Piérola, el sargento mayor Felipe Antonio de Zela, 2.º jefe del Granaderos de Tacna; el sargento mayor Genaro Vizcarra, 2.º jefe del Cazadores de Piérola, entre otros. El cabo peruano Alfrdo Maldonado, de 16 años, hizo volar la santabárbara de la batería y en la explosión murieron él, los pocos sobrevivientes heridos a su alrededor y varios chilenos —entre estos últimos, uno de los tres oficiales que izaban la bandera— que habían entrado en la batería Ciudadela.
Mientras esto acontecía, desde el fuerte Este se vio aproximarse al 4º de Línea y posteriormente al Buin. Se ordenó que medio batallón de Artesanos de Tacna abriera fuego y el otro medio batallón les hiciera frente. En la lucha en la batería murió el coronel José Joaquín Inclán, comandante general de la 7.ª división peruana, y el teniente coronel Ricardo O’Donovan, jefe del Estado Mayor de la 7.ª división, quedando herido el coronel  Marcelino Varela,  jefe del batallón Artesanos de Tacna. Esta vez la defensa tuvo tiempo y logró una retirada ordenada hacia Cerro Gordo.
Combate en el Morro
Cuando se inició el asalto a las baterías del Este, se ordenó que la 8ª división peruana se dirigiera al Morro. En cerro Gordo se reagruparon con parte del batallón Artesanos de Tacna y resistieron el ataque chileno, principalmente del 4º de Línea. Los artilleros de la batería baja del morro dispararon sobre las fuerzas chilenas que estaban en las baterías del Este, bombas y tarros de metralla. Medio batallón del Iquique Nº 33 y otro medio batallón del Tarapacá Nº 23 quedaron en Cerro Gordo deteniendo el ataque chileno mientras el resto subió al Morro. La lucha se hacía imposible porque los fusiles chasseport habían quedado inutilizados a consecuencia de la debilidad del percutor  y porque la artillería era ineficaz por la corta distancia y el terreno que ocupaban las fuerzas chilenas.
Entre tanto, el Lautaro, comandado por el teniente coronel Eulogio Robles Pinochet,  avanzaba sobre las Baterías del Norte defendidas por 96 artilleros al mando del teniente coronel Ayllón, quienes antes de retirarse al morro volaron las Baterías San José2 de Mayo y Santa Rosa. El Lautaro recibió en el camino cuatro tiros del monitor Manco Cápac.
Para evitar que el monitor Manco Cápac cayera en manos chilenas, su comandante, el capitán de fragata José Luis Sánchez Lagomarsino, lo echó a pique cerca de la isla del Alacrán; el buque se terminó de hundir a las 8.42 y su tripulación fue capturada por la escuadra chilena.
En el morro, el coronel Bolognesi intentó hacer volar las minas, pero el mecanismo no funcionó. Los artilleros de la batería baja del morro se retiraron a la cima, haciendo volar uno de sus cañones. Fue en ese momento de la lucha en el morro que murieron el teniente coronel  Ramón Zavala, jefe del batallón Tarapacá Nº 23, y el teniente coronel Benigno Cornejo, segundo jefe de ese batallón, quedando herido en un brazo el teniente coronel Roque Sáenz Peña. Luego murieron, cuando estaban reunidos los oficiales y jefes peruanos, el coronel Bolognesi, comandante general de Arica y el capitán de navío Juan Guillermo Moore, jefe de las baterías del Morro. El coronel Alfonso Ugarte, comandante general de la 8ª división peruana, tomó el pabellón peruano y se lanzó sobre el precipicio. Los peruanos lograron hacer volar dos cañones Parrott de las baterías del Morro y en el asta murió el sargento mayor Armando Blondel.
Finalmente, el 4º de línea tomó el morro, donde murió su comandante, el teniente coronel Juan José San Martín, a las 8.59 y se mandó izar la Bandera Chilena, por el capitán del 4º de línea, Ricardo Silva Arriagada, quien además ordenó detener la matanza hacia los soldados peruanos, ya rendidos, y en su mayoría heridos.
La plaza fuerte de Arica, último baluarte peruano, con su morro colosal y sus minas de dinamita, sus baterías flotantes y todo el material del ferrocarril cayeron, como Tacna, en nuestro poder, después de una reñidísima refriega en que la guarnición, compuesta de más de dos mil hombres, fue pasada a cuchillo.(...) la división del coronel Bolognesi se decidió a sucumbir antes que rendirse. (soldado chileno Alberto del Solar. Diario de campaña. 1886.)
Tras el combate, las fuerzas chilenas ocuparon la plaza. En medio del caos inicial, soldados chilenos dispersos asesinaron a numerosos prisioneros peruanos a las puertas de la iglesia de la ciudad (hospital de campaña durante el combate)18 y cometieron destrozos y saqueos , hasta que los comandantes chilenos lograron restablecer el orden. Entre las víctimas civiles estuvo el comerciante italiano Santiago Carniglia asesinado en su tienda.19 Asimismo, más de 300 cadáveres de combatientes peruanos fueron arrojados al mar desde la cima del morro.
En la noche del combate, la ciudad comenzó a arder por varios puntos, contrayéndose entonces los esfuerzos de los oficiales del Buin, 4to y Bulnes, acompañados de la tropa correspondiente a cortar el incendio que podía hacer estallar las minas .(Boletín de la Guerra del Pacífico № 37. Diario "El Ferrocarril". Arica 10 de junio de 1880).
Los chilenos tomaron 1200 fusiles y 13 cañones: un Vavasseur de a 250 pdr, dos Parrott de a 100 pdr, siete Voruz de a 68 pdr y un cañón de bronce de a 12 lb, que no fue utilizado en las acciones bélicas.
La lancha torpedera Alianza rompió el bloqueo y logró escapar al norte. La lancha fue perseguida por los buques chilenos Cochrane y Loa, hasta que la tripulación de la lancha varó su embarcación y la hizo volar en cabo Picata por la tarde. Al día siguiente, los tripulantes fueron capturados cerca de Moquegua.
Según el parte del general Baquedano, las bajas chilenas en la batalla fueron 475 muertos y heridos, mientras que las peruanas ascendieron a 700 muertos y 1328 prisioneros (entre estos últimos, los heridos). Sin embargo, la relación nominal de prisioneros peruanos tras la batalla ascendió a 766 hombres, entre los cuales se incluye a los 127 tripulantes del monitor Manco Cápac, siendo que los prisioneros de la guarnición serían tan solo 639 sobre un total de 1901. Basándose en otras publicaciones chilenas de la época, el historiador chileno Sergio Villalobos señala que los prisioneros peruanos en Arica fueron aproximadamente 700 individuos, cifra que se aproxima a la relación nominal de estos y que contradice lo expresado por Baquedano.
Según el corresponsal del diario chileno El Ferrocarril, los peruanos tuvieron 900 muertos y 200 heridos, siendo la proporción entre estos mucho mayor a la de las bajas chilenas. Finalmente, según publicación del Instituto de Estudios Histórico-Marítimos del Perú, las bajas peruanas pueden considerarse aproximadamente en 900 muertos, 200 heridos y 700 prisioneros.


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